Que no digo yo que dejéis de escuchar a Mariah Carey, pero que teniendo esta maravilla en nuestra tierra, ya podríais ponerle a vuestros hijos a la Niña de la Puebla cantando Campanilleros.
Como es tradición, el Papa León XIV descubrió la estatua del Niño Jesús antes del inicio de la Misa de Nochebuena en el Vaticano, mientras niños de Corea del Sur, India, Mozambique, Paraguay, Polonia y Ucrania ofrecían flores al Niño Dios.
Nadie lo dice, pero hay momentos en los que la voz humana parece tocar lo divino.
Andrea Bocelli cantando el Ave María en el Vaticano es uno de ellos.
La prueba de que la música puede hacerte creer en lo imposible.
«Dictadura del relativismo». ¿Se acuerdan ustedes de esta expresión? Es de Joseph Ratzinger. Si algunos no se acuerdan, es del todo comprensible; son legión los que han procurado que esta idea y otras afines cayeran en las sombras del Erebo del olvido, sobre todo ahora, en estos tiempos sinodalistas.
Ratzinger, justo antes de entrar al Cónclave, en la homilía de la misa "Pro eligendo Pontifice" (2005), pronunció estas palabras, por las cuales se ganó la cruel crítica de la casi totalidad de los medios de comunicación de "masas". Sin embargo, él actuó y habló con el coraje propio de un profeta y, por ello, se ganó el favor de Dios:
«A quien tiene una fe clara, según el Credo de la Iglesia, a menudo se le aplica la etiqueta de fundamentalismo. Mientras que el relativismo, es decir, dejarse "llevar a la deriva por cualquier viento de doctrina", parece ser la única actitud adecuada en los tiempos actuales. Se va constituyendo una dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que deja como última medida sólo el propio yo y sus antojos».
¡Dios mío, cuánto lo echamos de menos!