Siempre seremos la relevancia del ajeno que tanto alardea de lo mucho que le «caemos mal». Hablan de cuánto nos desprecian y de lo poco que les importamos, pero pareciera que no encuentran una conversación en la que no terminemos siendo el tema central. Se pasan los días hablando de nuestras actitudes en spaces, dedicándonos indirectas en sus tweets, comentando sobre nosotros con sus conocidos y haciendo de aquello que aseguran «no soportar» el centro de sus propias discusiones. Terminan haciéndonos parte de espacios en los que supuestamente no quieren tenernos y lo que intentan hacer pasar por indiferencia acaba siendo una de las formas más evidentes de atención.
Para ser ateo ocupo demasiado expresiones como: Sabrá Dios, Dios me salve, Dios plan. Así que digo públicamente que espero que sepan que, cada vez que las utilizo, pienso que ese Dios es una persona, y esa persona soy yo. Buenas noches.
@coronnados A mí me pasa que, seguramente por haber estado un tiempo fuera de esto, siento que todos se conocen. Entonces, no conecto en las dinámicas que ya establecieron entre ellos.