Estoy triste y decepcionado.
Como futbolista y como persona no me siento representado por lo que ha pasado hoy en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. Me parece lamentable que sigan presionando y poniendo el foco sobre una compañera.
Hablar de ETA, de pucherazos, de comunismo y de okupas se ha demostrado electoralmente más eficaz que subir el SMI, tener la inflación más baja de la UE o regular los alquileres. No es reproche, es constatación. La política no es racionalidad, es identidad, y nos falta de eso.