Designer soul, mind & eye. Engineer backbone & hands. Complex products, AI-native UX, design systems & ops at Volotea · ex Stratio, IBM Research & Fictizia.
Launching the 💎 Timeless Typeface Family
One super family of Grotesk, Sans, Serif and Text, all variable with matching italics. Free to use.
We’ve been working on this for a couple years now, hope you enjoy them
Everyone deserves beautiful typography. https://t.co/XMVd5aFZwj
Sobre el desastre del Informe Pisa decir que no (solo) es culpa de las pantallas, más bien es culpa de lo que ven en ellas y como las usan
En una pantalla puedes ver El Museo Del Prado o un imbécil como el Xokas
Curious how the vgpu hero works?
🔍 Add ?debug to the URL to inspect the render pipeline
🎛️ Use the controls to tweak values in real time.
📝 Full article coming soon.
Stop using rem for all spacing.
Browsers already have full-page zoom. Font size settings should scale text, not your entire layout.
Use rem for typography. Lock your container boundaries and gaps in px so your layout stays stable when text scales.
I built a kerning visualizer
It analyzes every letter pair, then creates the correct letter spacing (optically, not based on an equation), and explains the reasoning behind each adjustment
Voy escribir algo revolucionario, espero no herir sensibilidades.
Creo que los colegios e institutos de nuestro país deberían tener obligatoriamente aire acondicionado en las aulas.
Un saludo.
Design Engineering Tip: Reduce backdrop blur while the user scrolls fast. Heavy blur during motion destroys perceived smoothness and increases GPU workload. Lowering blur dynamically keeps interfaces crisp while also improving performance.
let t;
const nav = document.querySelector(".navbar");
window.addEventListener("scroll", () => {
nav. style.backdropFilter = "blur(8px)";
clearTimeout(t);
t = setTimeout(() => {
nav. style.backdropFilter = "blur(24px)";
}, 120);
});
In the age of AI slop, some of us are still making things by hand, I promise ❤️ Octocat for the new GitHub Copilot App was modeled, rigged, and animated in Blender...
Hoy han desahuciado a mi madre.
Hoy he visto cómo la comisión judicial entraba en la casa donde crecí.
La casa a la que mi madre se mudó cuando se casó.
La casa donde aprendí a caminar.
Donde celebramos cumpleaños.
Donde discutimos y nos reconciliamos.
La casa donde mi padre pasó sus últimos días de vida.
Hoy un cerrajero ha cambiado la cerradura de esa puerta.
La misma que abrí miles de veces sin imaginar que algún día ya no sería nuestra.
Hay algo profundamente frío en cómo el sistema convierte una vida entera en un trámite.
Siempre hablamos de los desahucios como cifras.
Miles al año. Decenas cada día.
Pero cuando te toca, deja de ser estadística.
Tiene recuerdos en los cajones.
Tiene marcas en la pared donde medías tu altura.
Mi madre es viuda. Jubilada.
No tiene un certificado oficial de “exclusión social”.
No aparece en ningún titular.
No cumple quizá todos los requisitos burocráticos para que el sistema la considere vulnerable.
Y, sin embargo, lo es.
Está en ese limbo donde no eres lo suficientemente pobre para que te protejan,
pero sí lo suficientemente frágil como para quedarte sin nada.
Si a mí no me hubiera ido bien, hoy estaría sin un techo.
Con la pensión embargada.
Con todo embargado.
Después de una vida entera trabajando.
¿Cómo puede ser que en un país que presume de bienestar la vivienda no sea protegida como un derecho fundamental real y efectivo?
No hablo de regalar casas.
Hablo de impedir que una persona mayor, viuda y jubilada pueda quedarse literalmente en la calle.
Hablo de entender que el hogar no es un activo financiero más.
Es el lugar donde una vida ocurre.
Yo he podido comprarle otro piso.
He podido amortiguar el golpe.
Pero eso no convierte el sistema en justo.
Solo convierte mi historia en una excepción afortunada.
Porque la diferencia entre estar protegido y estar en la calle no debería depender de si tu hijo ha tenido éxito.
Debería depender de si somos una sociedad que entiende que hay mínimos que no se negocian.
Hoy no solo han cambiado una cerradura.
Han confirmado que el derecho a la vivienda sigue siendo papel mojado cuando deja de cuadrar en una hoja de cálculo.
Y mientras eso siga siendo así, seguiremos llamando “normal” a algo que, si lo miramos de frente, es profundamente inhumano.