Creci pensando que mi trabajo como mujer era seguir todas las reglas al pie de la letra para tener una vida "perfecta".
Ahora solo quiero una vida que se sienta profundamente, imperfectamente, interesantemente mía.
mis padres no criaron a ninguna tibia, yo pago, yo resuelvo, lo hago cansada, lo hago con miedo, con el corazón roto, enferma, con dudas.
Pero lo hago y lo seguiré haciendo.
Construir algo extraordinario no es glamoroso. Es confuso, cansado y repetitivo. Es un camino plagado de dudas, frustración e incomodidad.
Y por eso también es un camino lleno de satisfacción profunda que llena por dentro. La magia nace de esa dualidad.
De la valentía a pesar del miedo. De la disciplina a pesar de la duda. De la constancia en la incomodidad. De la tenacidad en la frustración.
Valentía para querer más. Valentía para cuestionar.
Valentía para aplastar el acelerador y a veces para frenar a raya.
Valentía para alzar la cabeza. Valentía para decir adiós. Valentía para caerte, levantarte y volver a elegir. Para decir que no. Para dejar de negociarte.
Valentía para irte. A veces para quedarte. Valentía para preguntar si las reglas que estás siguiendo son tuyas o no. Para cambiarlas.
Valentía para preguntar qué quieres y finalmente decirte la verdad.