Claudia, “Camaleona”, López, regresó a donde Petro. ¡Les advertí! Tanto que habló, y véanla. Y Petro, abrazando la “traición”… el Diablo los crea y ellos se juntan.
@petrogustavo@ClaudiaLopez
*Excepcional discurso de MARCO RUBIO; pocas veces se ha dicho con tal claridad*
«La violencia de la izquierda no es una “protesta”. Es una revuelta de lo peor contra lo mejor. Es la pataleta de los débiles, los mediocres y los cobardes contra los fuertes, los capaces y los buenos.
Son aquellos que no saben construir, crear ni lograr nada grande… y por eso deciden vengarse del mundo destruyendo lo que otros levantaron con esfuerzo, talento y visión.
Eso es el izquierdismo radical en su esencia más pura. Da igual la etiqueta del momento: anticapitalista, antiimperialista, comunista, anarquista, marxista, “progresista” o “activista climático”. El ADN es siempre el mismo.
Es resentimiento venenoso disfrazado de “justicia social”.
Es envidia podrida maquillada de “igualdad”.
Es odio a la excelencia envuelto en banderas de “liberación”.
Su único talento es destruir.
Su única alegría es ensuciar lo hermoso.
Su único objetivo es arrastrar todo hacia abajo para que nadie brille más que su propia mediocridad.
A través de la violencia, el terror y la cancelación buscan imponer su fealdad espiritual sobre la sociedad. No es idealismo. No es utopía. Es nihilismo puro con sonrisa moralista.
El viejo dogma se equivocó: esto no viene de gente que sueña con un mundo mejor, sino de gente que no soporta que el mundo sea mejor sin ellos.
Y ya estamos hartos.
La civilización no se defiende pidiendo perdón. Se defiende nombrando al enemigo por su nombre.
Por qué cuando Petro fue a donde los chamanes a santiguarse con hojas de árboles raros, no dijiste nada, por no decir un culo; pseudoperiodista. Le trabajas al que más te pagas has prostituido la profesión.
Ser ministro de Petro es ya un desprestigio enorme. Algunos pocos cometieron, por incautos, el error de aceptar un puesto en el gabinete al principio del gobierno.
Otros en cambio soñaron toda la vida con probar su ineptitud siendo ministros, pero no habian encontrado un incompetente que los nombrara hasta que llegó Petro y les cumplió el sueño.
Finalmente hay otros que válgame Dios.
Aceptaron ser parte del gabinete al final del gobierno, conociendo el desastre y por unas pocas semanas para inflar su currículum, por vanidad y ego para luego decir que estaban en contra de lo que dictaba el que los nombró. Payasos.
Esos últimos son los peores.
Señor, suficiente ya, deje de pasar vergüenzas y hacer el ridículo.
Reconozca la derrota de su candidato, acepte el triunfo de la oposición y enfoquése en preparar el empalme. También invite al nuevo presidente electo Abelardo de la Espriella a la Casa de Nariño por protocolo.
Vistase bien al menos ese día.
Se puede cuestionar, criticar o denunciar a Abelardo por decenas de temas. Yo lo he hecho en diversas publicaciones desde hace años y lo confronté en una fuerte entrevista.
Pero, igualmente, no se puede negar que gana la Presidencia contra un candidato que tuvo el más alto, descarado y abierto respaldo de un gobierno nacional y de un Presidente que violó todas las normas electorales.
Invirtieron centenares de miles de millones de pesos del presupuesto nacional para Cepeda; movieron todo el poder de ministerios y entidades en contra de Abelardo, el Presidente hizo campaña todos los días, mucho más hoy.
Y sumen grupos armados criminales en varias regiones empujando con el fusil. Y centenares de miles de empleados públicos miedosos ante la posibilidad de perder sus cargos si se llegase a reducir drásticamente el gobierno.
Y una maquinaria nacional y regional que hoy se movió a todo tren para que Cepeda subiera 3 millones de votos.
Abelardo de la Espriella es el primer outsider en ganar una Presidencia en Colombia. Y gana contra el candidato más “oficial”, más del gobierno en la historia.
Aída, le respondo con el mismo respeto con el que siempre me he dirigido a usted.
Nunca he cuestionado su origen, su identidad ni las comunidades que representa. He cuestionado sus ideas y sus posiciones públicas, que es precisamente lo que ocurre en una democracia.
Convertir cualquier diferencia política en una acusación de racismo no fortalece el debate; lo empobrece.
Colombia necesita menos victimización y más discusión de propuestas. Los ciudadanos esperan que hablemos de seguridad, empleo, educación y oportunidades, no de agravios personales ni mentiras.
Mi invitación sigue siendo la misma: debatamos argumentos, contrastemos visiones de país y permitamos que sean los colombianos quienes decidan.
Mientras usted lanza acusaciones en redes, vuelve a dejar una silla vacía en un debate al que los colombianos esperaban verla asistir.
Me gustaría agradecer a Gabriel Gilinski, Yesid Lancheros y a todo el equipo de @RevistaSemana por asociarse con AtlasIntel en este ciclo electoral. Muy criticada por su agenda editorial, Semana merece reconocimiento por informar con veracidad a sus lectores y por su compromiso con la independencia mediática y el debate democrático. Muchos medios intentaron usar las encuestas para manipular la opinión pública a favor de un candidato específico. Semana no fue uno de ellos.
@ZuluagaCamila@DCoronell Que felicidad leer estos comentarios, jajaj, Camila pero no opines más de Abelardo que todo puede ser usado en tu contra. ACTIVISTA.