«El hombre sabio no debe abstenerse de participar en el gobierno del Estado, pues es un delito renunciar a ser útil a los necesitados y un cobardía ceder el paso a los indignos».
Epícteto de Frigia
Pregunta seria: ¿el Parque de las Luces es de los parques más feos e inservibles de Colombia, o soy el único que piensa que esas torres fueron un desacierto total?
Llevo casi 30 años viendo pasar leyes, modas y gurús por la puerta del aula. Nos han vendido motos que ni tienen motor ni tienen ruedas. Hoy abro un melón. El melón de las mayores mentiras que nos han colado en educación en las últimas décadas.🧵va...
La portada del @TheEconomist de esta semana lo dice todo: Trump borroso en primer plano, Xi Jinping nítido al fondo, sonriendo. El título: “Nunca interrumpas a tu enemigo cuando está cometiendo un error.” China no disparó un solo misil. No necesitó hacerlo. Mientras Trump quema 850 Tomahawks, destroza su credibilidad con la OTAN y manda marines a una isla que no sabe cómo sostener, Beijing toma notas, firma contratos y espera la cumbre de mayo para negociar con un Trump debilitado.
Lo que nadie está diciendo en voz alta es que esta guerra no la ganó ni EUA ni Irán, la está ganando Xi Jinping sin moverse de su silla. China controla el 70% de los paneles solares, baterías y vehículos eléctricos del mundo. Con el petróleo a 119 dólares el barril, todo ese inventario se vuelve oro. Los países del Golfo van a reconstruir con contratos chinos. Los europeos que querían frenar la avalancha de importaciones de Beijing ahora tienen otras prioridades. Y Trump, desesperado por cerrar un trato que no puede cerrar, va a llegar a esa cumbre con Xi en una posición que él mismo describió en su propio libro como la peor posible: oliendo a necesidad.
El Economist lo plantea con una brutalidad elegante: el Trump de 2026 está ignorando los consejos del Trump de 1987. Su libro decía que lo peor en una negociación es parecer desesperado. Pues bien, Irán ya olió la sangre. La aprobación de Trump está en -20%. El 62% de los americanos rechaza una guerra terrestre. Y mientras Washington se enreda solo, China observa, planea y avanza. No es que China esté ganando la guerra. Es que está ganando el siglo — y lo está haciendo mientras su rival se destruye solo.
Donde quiera que le rasque a la historia de los EEUU, siempre habrá episodios como esta matanza que los caracteriza como nación fascista.
El bueno de la película resultó ser un monstruo asesino.
A propósito de Harvey, menciona que: “El neoliberalismo privilegia la estabilidad de los mercados financieros sobre el bienestar social” . Tasas altas no son neutras: encarecen la vida, y trasladan el costo a la economía real. 😶🌫️
¿Tiene sentido que el Banco de la República suba la tasa de interés cuando las utilidades bancarias crecieron 75%, el desempleo bajó, hay mayor consumo y la inflación está por debajo de otros gobiernos con tasas más bajas? 🤔
Fuente: La República.
Subir tasas “controlando” la inflación es seguir repitiendo un dogma que castiga la economía real mientras protege al capital financiero. Más crédito caro es menos inversión, menos empleo y más estancamiento. La inflación también es poder de mercado y falta de producción.
El BanRep, debe buscar otras alternativas como: mejor coordinación con la política fiscal, incentivos a la producción, alivios focalizados al crédito y una reducción gradual y responsable de tasas que acompañe la caída de la inflación.
Al incrementar la tasa los créditos son más caros, hay menos consumo, menos inversión y menos empleo. La decisión del Banco de la República termina enfriando la economía cuando más se necesita dinamizarla.
Con inflación cayendo al 5,29% y tasas en 11,25%, la política del Banco de la República parece desconectada del ciclo económico. ¿Tiene sentido frenar la economía cuando la presión inflacionaria ya está cediendo?
Si el consumo crece, el desempleo baja y la inflación está controlada, subir tasas puede frenar la economía innecesariamente. La clave no es cuánto se consume, sino si ese consumo está generando inflación o no. Fuente: El País.
Un mayor consumo NO implica automáticamente subir la tasa de interés. El Banco de la República decide en función de la inflación: si el consumo presiona los precios, se suben tasas; si no, no hay razón técnica para endurecer la política.