si supiéramos valorar el presente como lo hacemos con la nostalgia, aprenderíamos que la verdadera felicidad se encuentra en la cotidianidad de la vida
Hay una intimidad muy silenciosa en empezar a hacer tuyas pequeñas cosas de otra persona. Sus palabras favoritas, sus chistes, una forma de responder o un gesto muy suyo. Nadie lo nota, pero tú sabes exactamente de dónde llegó esa nueva versión de ti.
El amor nos vuelve narrativos. Nos induce a ejercitar la conversación interna frente a la observación de algo que produce una sensación tan hermosa y satisfactoria, que amerita ser descripta.