La que dijo que no iría a la inauguración del Mundial en México que porque los boletos estaban muy caros, aceptó una supuesta invitación de Trump para ver un partido igual o más caro pero en Nueva York.
El problema nunca fue lo oneroso y elitista del evento. El problema siempre fue eludir el abucheo.
El problema, pues, eran los mexicanos.
Se puede emocionarse por los 90 minutos de futbol. Preocuparse por el país, enojarse con la FIFA y detestar la política y organización del gobierno de la CDMX.
La vida no es blanco o negro. Somos seres capaces de múltiples pensamientos y emociones.
!Agárrense!
Este año me pinte el cabello, me hice 2 piercings en la oreja, conocí a Benito Taibo, perdí amigos, hice algunos nuevos y me volví cliente frecuente del psiquiatra.
Bye 2024, la neta no te voy a extrañar.