A: Borges, ¿qué opina de las fiestas de fin de año que se celebran en estos días?
B: Y, la gente obra como si al final de cada año se fuera a terminar el mundo. Es una ilusión colectiva que se fomenta, a veces, o casi siempre, con fines comerciales, y en la realidad no pasa nada. De Quincey decía que toda fiesta pública es triste, ya que la gente está obligada a celebrarla por tratarse de una fecha determinada. Pero yo creo que la felicidad es un fin en sí mismo, más allá de toda celebración. La alegría tampoco es cuestión de brindis o de fuegos de artificio.