EL SÁBADO EN QUIBDÓ COMIENZA MI NUEVO RECORRIDO POR EL PAÍS
Voy a recorrer los territorios para agradecer a las comunidades y a la juventud los más de 12’700.000 votos que obtuvimos:
El presidente Gustavo Petro, le entrega a Abelardo de la Espriella un país con una vara extremadamente alta, y difícil de superar.
Hasta la fecha de hoy Colombia mantiene indicadores como inflación controlada, desempleo de un dígito, reducción de la pobreza, estabilidad cambiaria y crecimiento económico, el desafío de su gobierno no será rescatar al país, sino demostrar que puede superar los resultados del gobierno de Gustavo Petro.
Su principal problema será que gran parte de su discurso de campaña estuvo construido sobre promesas que requieren reformas legales e incluso constitucionales de enorme complejidad. Con un Congreso fragmentado, una oposición fuerte y unas cortes con agenda propia, muchas de esas propuestas se quedarán en meros anuncios.
Además, llega al poder después de una elección extraordinariamente cerrada, en un país profundamente dividido. Gobernar con la mitad de la población en desacuerdo con su proyecto político limitará su margen de maniobra y hará que cualquier reforma que intente encuentre resistencia social y política.
Su alineamiento con Washington y los compromisos asumidos con la administración Trump causarán repulsión en gran parte de la población, por no decir en la mayoría.
Mi pronóstico es que será un gobierno de alta confrontación política, con una narrativa permanente de orden y autoridad, ningún avance en materia de seguridad, por el contrario, crecera la conflictividad, y el desastre institucional. Lo que traerá enormes dificultades para materializar las transformaciones estructurales que prometió. Muchas de sus propuestas chocarán con los límites institucionales, presupuestales y constitucionales del Estado colombiano.
Si su cacareado “país milagro” recibe una Colombia con indicadores macroeconómicos favorables, la pregunta no será si De la Espriella puede prometer más, sino si realmente puede gobernar mejor. Y superar una economía estable, reducir aún más la pobreza, mejorar el empleo y mantener la gobernabilidad en un país polarizado es mucho más difícil que ganar una elección. El balance final es que sus promesas terminarán estrellándose contra la realidad del país.
Dizque “cesó la horrible noche” dice alguien en la comodidad de su casa en una ciudad del centro del país.
Ustedes qué van a saber cuál es la horrible noche, yo tampoco sé, pero al menos soy consciente de que no puedo hablar por toda la gente que sí vive la violencia día a día.
@ClaudiaLopez será recordada por siempre por haber sido la única líder de centro con el carácter, el talante y la convicción de tomar postura en un momento histórico para el progresismo, por pensar más allá de sus propios intereses, sigo creyendo en tu proyecto!
Por qué le cobran a Cepeda los 18.677 menores reclutados por las FARC entre 1996-2016 y no a quienes gobernaron el país durante esos 20 años y tenían el deber de combatir ese crimen?
¿Defensor de cuál patria?
El 17 de febrero de 2023, para convertirse ciudadano gringo, @ABDELAESPRIELLA tuvo que jurar que renunciaba “absoluta y enteramente” y abjuraba (es decir, que renegaba y se retractaba en público) “de toda lealtad y fidelidad a cualquier estado y soberanía extranjera”. Toda. Lo cual incluye, por supuesto, la colombiana 🇨🇴.
El 7 de agosto, de ganar, tendría que jurar ante Dios y prometerle al pueblo “cumplir fielmente la Constitución y las leyes de Colombia”, lo que supone defender como Jefe de Estado y comandante de las Fuerzas Militares esa misma soberanía a la que ya renunció y de la que ya renegó.
¿A cuál de los dos Abelardos le creeríamos?
La Constituyente de la derecha abelartrumpista viene aplastante. De defender las instituciones y la autonomía del Banco de la República pasaron a proponer acabarlo, borrar las reformas y derechos sociales y volvernos una republiqueta gringa.
La Constituyente de la derecha será de lejos peor, de la que afortunadamente, tarde pero al fin, desistió la izquierda petrista.
@petrogustavo está terminando víctima de su propio invento. Su narrativa de Constituyente y fraude legítimo a la derecha como “defensora de las instituciones”, cuando lo que revela el candidato Defensor de la Mafia cada día es que no van a dejar un solo derecho e institución de la Constitución del 91 en pie!
🚨ATENCIÓN: Ya vieron esto? Hasta Luis Carlos Sarmiento Angulo, uno de los hombres más ricos de Colombia reconoce el gran trabajo económico que ha hecho el gobierno @petrogustavo en estos cuatro años. “El país en la parte económica está muy bien”, dijo.
EEUU siempre ha sido enemigo de América Latina. Hoy, con un demente como Trump de presidente, bombardea Venezuela. Su único interés es el petróleo y los recursos naturales, lo demás es un cuento para justificar el ataque.
Mi solidaridad con el pueblo y gobierno de Venezuela.
1️⃣ Derrocar a un dictador suena moralmente justo. Nadie llora por un tirano. Pero el derecho internacional no se construyó para proteger a los buenos, sino para contener a los poderosos. Por eso prohíbe la fuerza casi sin excepciones: no porque ignore la injusticia, sino porque sabe que, si cada país decide a quién “liberar” a balazos, el mundo vuelve a la ley del más fuerte.
2️⃣ El problema no es Maduro. El problema es el precedente. Cuando la fuerza militar se usa para cambiar gobiernos sin reglas claras, la soberanía deja de ser un límite y se vuelve un estorbo. Hoy es “derrocar a un dictador”; mañana será “corregir una elección”, “proteger intereses”, “restaurar el orden”. El derecho no absuelve dictaduras, pero tampoco legitima cruzadas unilaterales.
3️⃣ La pregunta incómoda no es si un tirano merece caer, sino quién decide cuándo y cómo. Porque la historia enseña algo brutal: sacar al dictador es fácil; construir justicia después, no. Y cuando la legalidad se rompe en nombre del bien, casi siempre lo que sigue no es libertad, sino caos, violencia y nuevas víctimas. El derecho existe para recordarnos eso, incluso cuando incomoda.
La inclusión de Gustavo Petro en la Lista Clinton es parte de una maniobra de Donald Trump para interferir en los asuntos internos de Colombia y debilitar a un gobierno que no se alinea con sus intereses ni con los de la derecha latinoamericana. No existen pruebas, ni financieras ni judiciales, que vinculen a Petro con el narcotráfico. Lo que sí existe es un patrón histórico: cada vez que un gobierno progresista desafía la hegemonía de Estados Unidos surge una sanción, una lista o una acusación.
Dejemos algo claro: Laura Gallego -ahora exseñorita Antioquia- no “tuvo que renunciar a la corona” por tener una opinión política, sino por hacer apología a un delito y promover un discurso de odio. Besos 💋