Le pedí perdón a Dios. Porque después de tanto insistirle en una oportunidad más, para demostrarle que aquello que tanto deseaba era verdadero, no pude hacerlo.
El próximo 9 de abril la @SCJN decidirá si la UIF, la unidad de inteligencia financiera del gobierno, puede revisar hasta 10 años de tu historial bancario sin que ningún juez lo autorice. Lo que se resuelva va a afectar a cualquier ciudadano que algún día aparezca en una lista, una filtración o simplemente en el radar de Hacienda.
El argumento que está usando la Corte para avalar esto es tan simple como inquietante: la UIF no investiga delitos, solo “previene riesgos financieros”, y por eso no necesita pasar por un juez. Como es una autoridad administrativa, no penal, puede recopilar tu información bancaria, analizarla durante años y después bloquearte las cuentas con simples “indicios suficientes”. La audiencia viene después del bloqueo, no antes. Tú te enteras cuando ya no puedes mover tu dinero, y quien te notifica no es el Estado sino tu propio banco.
Lo que está en juego es enorme: si esto prospera, cualquier autoridad administrativa con facultades de “prevención” puede intervenir tu vida financiera completa sin control judicial previo. No importa si eres empresario, activista, periodista o ciudadano común. Basta con que alguien en Hacienda considere que hay “indicios”. Sin juez, sin orden, sin que lo sepas. Eso no es combatir el lavado de dinero. Eso es un cheque en blanco para el Estado.
Aquí puedes consultar el proyecto de sentencia: https://t.co/Yc593tG4kO
La decepción tiene un poder que casi nadie admite: facilita el desapego como nada más. Duele al principio, quema, hace que te cuestiones todo… pero justo ahí, en medio del dolor, algo se rompe y se suelta al mismo tiempo. Cuando ves claro que la otra persona no te valora como mereces, que las promesas eran aire, que el esfuerzo era solo tuyo… el corazón se cansa de rogar y empieza a protegerse solo. No es que dejes de querer de golpe; es que dejas de necesitar. La decepción no te quita el amor… te quita la ilusión de que valía la pena aferrarte. Y cuando eso pasa, el camino se aclara: ya no luchas por alguien que no lucha por ti. Simplemente te vas liberando, paso a paso, hasta que un día miras atrás y te das cuenta de que ya no duele tanto… porque ya no importa tanto. Gracias a esa decepción, hoy eliges paz antes que migajas.
yo antes pensaba en el "si estamos destinados a estar juntos, volveremos a encontrarnos más adelante" pero después entendí que el amor se elige en el presente y que las personas que realmente valen la pena no podés ponerlas en pausa
"No sabe lo difícil que es amar a una mujer triste".
Lo escuché hoy en consulta y me atravesó. Es difícil porque amar en la sombra requiere una luz propia muy fuerte para no perderse en el camino.
Mi admiración total para quienes deciden quedarse a sostener la mano cuando el mundo se apaga.
Lo ocurrido ayer en el Pleno de la SCJN no es anecdótico: afecta la certeza jurídica y pone en riesgo el sistema de precedentes.
La construcción de las decisiones judiciales debe ser siempre un ejercicio deliberativo. La designación de un ponente no implica la entrega en propiedad de la sentencia, sino un encargo meramente instrumental, de trámite. Su deber es deliberar y convencer, nunca imponer. Por ello, si un argumento fue rechazado por la mayoría, no puede subsistir en la sentencia.