Imginense que a su niña un tipo le pega, la abusa sexualmente y le pone cintas en la boca para que no grite y en el cuello, junto con una soga, para asfixiarla.
Mientras tanto, empieza a cavar una tumba frente a ella para martirizarla con la idea de que allí, efectivamente, la va a sepultar.
De la nada la niña, con sus órganos genitales destrozados por las embestidas del sádico, toma fuerzas y corre varias cuadras. Es cuando un hombre de buen corazón la encuentra y ve su carita ensangrentada y morada, pues el esfuerzo fisico y las apretadas cintas la estaban asfixiando. Como puede, el buen samaritano, corta las cintas y la soga salvándole la vida. Es entonces que se percata, junto a la comunidad que ya se había reunido en torno a la escena, que la pequeña estaba desnuda y sangrando y que el agresor venia tras de ella y lo atrapan.
Todo eso fue lo que hizo el “pastor evangélico” José Erley Ramírez Garcés, de la Iglesia Ministerio Apostólico del Reino a quien hoy sus descerebrados y estupidos miembros piden libertad aduciendo que estaba poseído.
Ahora imaginense que la @FiscaliaCol no imputara intento de asesinato.
“Perritos”
Porque una perra llevó a su cachorro al veterinario porque su corazón se había detenido por el frío: y los veterinarios lograron salvarle la vida.