Ver un montón de gente seguir a una estátua de escayola y rezarle, cuando ni ve ni oye y si se cae rompe en mil pedazos; da mucha pena, sobretodo porque DIOS LO PROHIBE; "No tendrás dioses ajenos delante de Mí"
Dios solo recibe a quienes reén en Su Hijo, Quien Vino a Salvarnos.
Dios nuestro, gracias por darnos la paz que nuestro corazón necesita. Tú nos has dicho "vengan a mí los que están cansados y agobiados", y hoy, en medio del cansancio te decimos: aquí estamos, dispuestos a recibir tu fuerza y a seguir abriendo nuestro corazón a tu acción poderosa. Eres bueno.
Versículo:
“Y dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado.”
Juan 2:16
El templo no nació para negocios, sino para la presencia de Dios.
No fue levantado para el ruido de la ambición, sino para el susurro santo de Su voz. No fue pensado para el interés humano, sino para el encuentro divino que transforma el alma.
Qué fuerte es recordar que Jesús no guardó silencio cuando vio que lo sagrado había sido desplazado por lo superficial. Su celo no era enojo vacío, era amor ardiente por la pureza de la casa del Padre. Era un llamado a devolverle a Dios el lugar que solo le pertenece a Él.
También hoy, el corazón del hombre puede llenarse de mesas ajenas, de distracciones, de afanes y de intereses que apagan la reverencia. Y sin darnos cuenta, donde debía habitar la adoración, empieza a instalarse el ruido del mundo.
Pero Cristo sigue entrando con autoridad, no para destruirnos, sino para limpiarnos. Él derriba lo que estorba, vuelca lo que contamina y abre espacio para que la presencia de Dios vuelva a ocupar el centro.
Porque donde Dios habita, la paz florece. Donde Su presencia reina, el alma encuentra orden. Donde Él es honrado, todo lo demás cae en su lugar. El templo siempre fue más que paredes: fue señal de comunión, santidad y gloria.
Hoy esta palabra nos invita a preguntarnos con sinceridad: ¿qué ocupa el lugar de Dios en mi vida? ¿Qué mesas deben caer? ¿Qué ruido debe callar? Porque el Señor aún busca corazones disponibles, limpios y rendidos para manifestar Su presencia.
Que nuestra vida no sea casa de distracción, sino altar de adoración. Que nuestro corazón no se convierta en mercado, sino en morada. Y que cada día podamos decir: “Señor, limpia mi interior y haz de mí un lugar donde Tu presencia se quede para siempre.” #motivationalquotes #motivationalquote #RichardMartinez