Happy Birthday to TSB bassist Joe Bishop! Come celebrate with us TONIGHT (7/29) at Jergels in Warrendale, PA. Show kicks off at 7pm and also features The Ragged Co., Tuned Up & Dinnerbell Road. A BIG rock show awaits, so COME ON DOWN! 🚐🎸🥁🎸🎸🤘🏼
Estos días, los políticos y tuiteros de izquierdas repiten como un mantra en X que «no está prohibido limpiar los montes». Técnicamente, el papel lo aguanta todo. Pero bajar a la realidad del rural desmonta su relato en unos pocos minutos👇.
@Julian_RM93@AdriRM33 Yo lo vi en el estadio y no tiene justificación ninguna, vas perdiendo 3-0 en tiempo de descuento y hace eso… le pudo romper la pierna a un compañero
@AdriRM33 Expulsados justamente siguiendo el reglamento, no se puede ir a romper una pierna de un compañero por qué vas perdiendo 3-0 y además con el partido en el descuento
EL JABÓN LAGARTO
El jabón Lagarto no es un jabón. El jabón Lagarto es una autoridad. Es una presencia. Es el único producto de limpieza que no compras… lo heredas. Tú no vas al súper y dices: “Voy a probar el jabón Lagarto”. No. El jabón Lagarto aparece en tu vida como aparecen los traumas y las recetas de tu abuela: sin pedir permiso.
Porque vamos a hablar claro: el jabón Lagarto no limpia, humilla la suciedad. Tú manchas una camiseta con tomate y el Lagarto no la lava… la somete. Le dice a la mancha: “Aquí se acabó tu carrera, artista”. Ese jabón ha quitado más grasa que muchos entrenadores personales.
Y luego está el olor. Ese olor no es perfume, eso es disciplina. Eso huele a patio, a barreño, a una señora con bata que te mira y te deja temblando solo con decir: “Eso con Lagarto sale”. Y salía. Salía la mancha, salía la mugre, salía la tontería y, si te descuidabas, salías tú también restregado.
El jabón Lagarto sirve para todo. Para la ropa, para el suelo, para la cocina, para una llanta, para una persiana y, en algunas casas, sospecho que hasta para bautizar niños. Hay gente que tiene un botiquín en casa; nuestras madres tenían una pastilla de Lagarto y una fe ciega. “¿Te has caído?” Lagarto. “¿Hay grasa en la campana?” Lagarto. “¿Tu padre ha venido con una mancha rara en la camisa?” Lagarto… y luego interrogatorio.
A mí me hace gracia porque ahora todo viene con nombre de laboratorio suizo: “detergente ultra bio active sensitive no sé qué”. Cállate ya. Antes había una pastilla verde-marrón con nombre de reptil y eso limpiaba más que tu vida después de bloquear a tu ex. Nada de marketing, nada de influencers. El jabón Lagarto no necesita anuncio. Su publicidad era una abuela levantando una sábana blanca como si hubiera ganado una guerra.
Y ojo, que el Lagarto tiene pinta de producto sencillo, pero impone respeto. Tú lo ves ahí, cuadrado, serio, sin florcitas, sin colores pastel, sin “aroma a nube de verano”. No. El Lagarto viene a trabajar, no a seducirte. Es el funcionario de la limpieza: no sonríe, no promete, pero cumple. Y mejor que muchos.
De hecho, si el jabón Lagarto fuera una persona, sería ese tío seco del pueblo que no habla mucho, pero te arregla una lavadora, te poda un olivo y te da una lección de vida sin moverse del banco. Duro, eficaz y con pinta de haber sobrevivido a tres crisis, dos riadas y una boda gitana.
En resumen: el jabón Lagarto no es vintage, es inmortal. Es el Chuck Norris de la limpieza. Es el producto que ha pasado de generación en generación como si fuera una reliquia sagrada. Y mientras nosotros vamos por la vida pagando botes modernos con tapa ergonómica, el Lagarto sigue ahí, tranquilo, pensando: “Cuando queráis limpiar de verdad, ya sabéis dónde estoy”.
Soy ingeniero mecánico, y las vibraciones del AVE a 250 km/h no son normales. Las máquinas expuestas a ciclos repetidos de grandes esfuerzos por debajo de su límite elástico rompen a fatiga sí o sí después de un tiempo. NADIE diseña una máquina para operar en esas condiciones, el AVE es un misil de los años 90 que vuela bajo.
Es cuestión de tiempo que haya un desastre, mueran cientos de personas hechas papilla primero, y cenizas después. Saldrá Pedro Sánchez diciendo que él está bien, y patada palante hasta que el cuerpo aguante.