Admiro profundamente a quienes han hecho de la amabilidad una forma de vida y no una estrategia para conseguir algo a cambio. A quienes ayudan sin calcular, tratan bien sin conveniencia y dejan un poco de luz por donde pasan. Ese tipo de bondad siempre se nota.
la vida se ha sentido como una pausa suspendida, la sigo haciendo y viviendo pero estoy flotando entre el antes de aquel día y el ahora en realidad, todavía no siento el suelo firme.