Hello, Moon. It’s great to be back.
Here’s a taste of what the Artemis II astronauts photographed during their flight around the Moon. Check out more photos from the mission: https://t.co/rzM1P0QbOl
Nicolas Maduro and his wife, Cilia Flores, have been indicted in the Southern District of New York. Nicolas Maduro has been charged with Narco-Terrorism Conspiracy, Cocaine Importation Conspiracy, Possession of Machineguns and Destructive Devices, and Conspiracy to Possess Machineguns and Destructive Devices against the United States. They will soon face the full wrath of American justice on American soil in American courts. On behalf of the entire U.S. DOJ, I would like to thank President Trump for having the courage to demand accountability on behalf of the American People, and a huge thank you to our brave military who conducted the incredible and highly successful mission to capture these two alleged international narco traffickers.
Negreira y el dinero del relato
No es el mismo hecho.
Pero es el mismo esquema.
El caso Negreira cuestiona la limpieza del arbitraje.
Los millones que paga LaLiga a medios y periodistas cuestionan la limpieza del relato.
Son planos distintos.
El daño, comparable.
Negreira no era un tercero cualquiera.
Era el vicepresidente de los árbitros.
Cobró durante años.
Millones.
Mientras el sistema miraba a otro lado.
Eso no era comunicación.
Era poder.
LaLiga tampoco paga a terceros inocuos.
Paga a quienes construyen opinión.
A quienes marcan agenda.
A quienes deciden qué escándalo dura un día
y cuál se diluye durante años.
Eso tampoco es neutral.
En Negreira, el dinero fluía hacia quien influía en decisiones deportivas.
En LaLiga, el dinero fluye hacia quienes influyen en decisiones informativas.
No es el mismo hecho.
Pero es el mismo esquema.
Poder que paga.
Influencia que se ejerce.
Y un sistema que se acostumbra.
En un caso, el problema es penal.
En el otro, el problema es democrático.
Pero ambos erosionan lo mismo:
la credibilidad del fútbol.
Cuando el vicepresidente del CTA cobra del club más beneficiado de la historia reciente,
la sospecha es inevitable.
Cuando el presidente de LaLiga reparte millones en convenios opacos de comunicación
a quienes deben fiscalizarle,
la sospecha es estructural.
Aquí no va de periodistas.
Va de sistema.
Porque nadie acusa a todos.
Pero tampoco se puede fingir que no pasa nada.
La pregunta no es si los contratos son legales.
La pregunta es si son sanos.
¿Quién cobra?
¿Cuánto?
¿Por qué concepto exacto?
¿Con qué contrapartida real?
Si esas respuestas no están claras,
el problema no es jurídico.
Es institucional.
Negreira deformó el arbitraje.
El dinero de LaLiga deforma el debate.
Uno condiciona el resultado.
El otro condiciona el juicio sobre el resultado.
Y ambos producen el mismo efecto:
quien manda, no es fiscalizado.
Por eso, cuando se pide “no construir relatos”,
lo que se pide, en realidad,
es no mirar donde duele.
El relato no se construye.
Se paga.
Y cuando el dinero circula siempre en la misma dirección,
la independencia deja de ser un principio
para convertirse en consigna.
El fútbol español no solo tiene un problema con el pasado.
Tiene un problema con el presente.
Con quién cobra.
Con quién pregunta.
Y con quién decide no hacerlo.
Negreira es una herida abierta.
Los millones del relato son el anestésico.
No son lo mismo.
Pero cumplen la misma función.
Y mientras no se entienda eso,
no habrá regeneración.
Solo cambio de escenario.
No, Tebas. El problema no es el relato. El problema eres tú.
Dices “presidente”.
No hace falta aclarar a quién.
No corriges nada.
Proteges.
Empiezas hablando de procedimiento
porque sabes que del fondo no puedes hablar.
Nadie ha cuestionado el orden de intervención.
Eso es un muñeco de paja.
Un truco viejo.
El hecho es brutalmente simple:
podíais preguntar
y no quisisteis.
Una pregunta.
Una.
Y silencio.
Eso no es respeto al juzgado.
Es miedo a incomodar.
Es cálculo político.
Es cobertura corporativa.
Presumes de que el fiscal preguntó 19 veces.
Claro.
Para eso está el fiscal.
¿Y tú?
¿Y LaLiga?
¿Y la Federación?
Nada.
Ni sobre los pagos.
Ni sobre el vicepresidente del CTA.
Ni sobre los contratos inexistentes.
Ni sobre las facturas falsas.
Nada.
Decir ahora que “ya estaba respondido”
no es una explicación.
Es una coartada de despacho.
Si todo estaba tan claro,
¿por qué no preguntar?
¿por qué no insistir?
¿por qué no dejar constancia?
Porque preguntar dejaba huella.
Y callar os dejaba limpios.
Hablas de “pasividad” como si fuera un insulto al juzgado.
No lo es.
Es una radiografía exacta de vuestra actitud.
El teatro no está en denunciar el silencio.
El teatro está en disfrazar el silencio de técnica procesal.
Y cuando sales a dar lecciones,
no defiendes el proceso.
Defiendes el sistema.
Eso no es institucionalidad.
Es corporativismo puro.
En el mayor escándalo del fútbol español,
hicisteis lo mínimo
para no tener que hacer lo incómodo.
Ese es el hecho.
Todo lo demás es humo.
No es indignación.
No es teatro.
Es que cuando llega la hora de la verdad, Tebas,
preferís no saber.
Y eso, en un juzgado,
no os hace neutrales.
Os hace responsables.
Mastantuono, el número 30 y la enésima boutade jurídica
Por Miguel García Caba
Lo digo de entrada y sin rodeos: el artículo de Rodríguez Ten sobre la supuesta alineación indebida de Mastantuono es un despropósito de principio a fin. No hay base jurídica, no hay lógica, y no hay seriedad. Solo ruido.
El jugador tiene ficha federativa. Está inscrito. Aparece en el acta. Fin de la discusión. No existe en nuestro ordenamiento ninguna disposición que prohíba a un club inscribir a un futbolista de 18 años en el filial y hacerlo debutar en el primer equipo. Rodríguez Ten habla de fraude de ley. Palabras mayores. Pero aquí no hay fraude alguno porque no se ha vulnerado ninguna norma. Reglas claras: licencia expedida, dorsal válido en el filial, convocatoria regular. Punto.
El fraude de ley, además, no se presume. Es manual de primero de Derecho: hay que probarlo. No basta con invocarlo. Rodríguez Ten pretende elevar una especulación a categoría jurídica. Eso no es doctrina, es literatura de barra de bar. Y para mayor despropósito, se apoya en el artículo 125 del Reglamento General RFEF. Mal leído y peor aplicado. Ese precepto no se refiere a esta situación. No puede servir de cajón de sastre para tapar una ocurrencia.
El argumento del dorsal tampoco se sostiene. Se dice que, como Mastantuono está inscrito en el Castilla y su dorsal excede del 25, hay fraude. Falso. El dorsal es la consecuencia lógica de la inscripción, no la causa de una supuesta irregularidad. Si el jugador está inscrito en el filial, se le asigna un número a partir del 26. Y precisamente por eso puede jugar con el primer equipo. Así funciona el sistema y así lo ha avalado siempre la normativa federativa. La RFEF nunca ha sancionado por esta cuestión. Nunca. Ni lo hará. El reglamento no convierte la numeración en un elemento definitorio de la validez de la alineación. Pretender lo contrario es retorcer las normas hasta la caricatura.
La doctrina disciplinaria es clara y constante: las sanciones solo pueden imponerse cuando hay una infracción clara, precisa y prevista expresamente. Principio de tipicidad. Principio de seguridad jurídica. In dubio pro reo. ¿Dónde está aquí la infracción? En ninguna parte. Y si no hay infracción, no hay sanción. Todo lo demás es humo.
Rodríguez Ten convierte una inscripción impecable en un caso de supuesta alineación indebida. Es un brindis al sol. Un juego retórico que no resiste un mínimo análisis técnico. El Derecho deportivo no se construye con titulares sensacionalistas ni con especulaciones sobre dorsales. Se construye con normas claras, con pruebas y con lógica jurídica. Nada de eso hay en su artículo.
Así que, seamos claros: no hay caso, no hay alineación indebida, no hay fraude. Lo demás, pura ficción.
¿Sabes qué es jodido también?
Que llamen mono a un chaval negro de 20 años en un estadio, no le defiendas, no pares el partido y le termines echando a él.
Laporta: “La competición está adulterada” Resultado…. SILENCIO.
Simeone: “La liga está peligrosamente preparada para el Real Madrid”. Resultado… SILENCIO
RMTV: vídeos REALES de lo que hacen con nosotros. Resultado: “se van a enterar”, “mis hijos en el cole”, “vamos a tomar más medidas”zzz
Siempre así…