Los que se molestan porque a un niño se le entregue un balón de fútbol en medio de una tragedia, quizá olvidaron que alguna vez también fueron niños. Y cuando dejamos morir al niño que llevamos dentro también agoniza nuestra humanidad.
Somos bendecidos más veces de lo que creemos. Volver a casa después de un día largo, preparar la comida, tener un lugar donde descansar, salud para dormir en paz y fuerzas para despertar al día siguiente.
Eso que llamamos rutina es, en realidad, una forma silenciosa de abundancia.
Con un billón de pesos se pueden reconstruir las 3.715 viviendas destruidas por el terremoto en Colombia.
Si cada uno de los 39 millones de colombianos mayores de edad dona $26.000, lo logramos. Se vale soñar.
Me puse a ver las historias de una gran parte de la gente que tengo en Instagram y todos, todos ayudando de alguna manera, que conmovedor ver eso. Colombia unida es imparable! Te amo Colombia.
Gracias por su trabajo, voluntarios, rescatistas, Cruz Roja, ejército, bomberos, defensa civil, médicos, enfermeras, policía y todos los que están colaborando en esta tragedia.