Se giró con rapidez al escuchar la voz del joven Vaelthorne. Durante un segundo, se pudo ver una expresión de p��nico en su rostro, como si le acabasen de pillar haciendo algo horrible cuando él sólo estaba de pie, observando y esperando que los minutos pasaran.
Asintió casi de »
« de eventos sociales de este calibre, eso era más que obvio. Prefería estar encerrado descifrando magia antigua o trabajando en artefactos nuevos. Pero había que poner buena cara aún si le costase.
— No... no me puedo quejar, alteza. ¿U-usted?
ㅤ/ Nikita
Él, por su parte, había estado escondido tras su madre durante el funeral. Después ella se fue junto a su padre a hablar con otras personas y él se quedó completamente solo.
De ahí que estuviera de pie, sin hacer nada, y con carita de cachorro abandonado.
Zephyr no disfrutaba »
Se giró con rapidez al escuchar la voz del joven Vaelthorne. Durante un segundo, se pudo ver una expresión de pánico en su rostro, como si le acabasen de pillar haciendo algo horrible cuando él sólo estaba de pie, observando y esperando que los minutos pasaran.
Asintió casi de »
¡Magia! La expresión del joven Hazelwood se relajó casi instantáneamente. Incluso sus manos, temblorosas e inquietas, parecieron calmarse a ambos lados de su cuerpo por un segundo.
— Así es. Mi familia estudia la magia del reino, yo soy un estudioso de los artefactos mágicos, »
Hizo un suave gesto con la cabeza. ¿A cuál de las dos frases que le dirigió su princesa? A ambas. A ninguna. Quién sabía.
— Discúlpeme que le- le rechace su sugerencia, milady —otra vez se rascó el brazo—. No... no bebo. No es bueno para la mente, deja a- a la gente atontada, »
¡El más joven de los Solvane! Casi se tropezó en su propio caminar cuando le vio de frente, mas no tardó en hacer una suave reverencia.
— A-alteza, buenas noches.
ㅤ/ Nikita
Pánico. Eso fue lo que pasó por la mirada del joven Hazelwood cuando vio cómo la rubia dama se ponía de puntillas y tomaba el cáliz de la parte de arriba de la pirámide.
¿Por qué? Pues porque, por un segundo, pensó que todos los brebajes iban a caer como si de un efecto dominó »
« se tratase. No ocurrió; su postura, apartada de la mesa y ligeramente encogida, parecía chistosa en ese instante. Mucho más gracioso fue el suspiro de alivio que se le escapó de entre los labios.
Por qué poco.
— Es una- una fantástica muestra »
« así, cabeceó ligeramente en dirección al guardia. Una sonrisa nerviosa pero suave dibujada en sus labios. Al fin alguien que no pertenecía a las altas esferas. Estaba algo más tranquilo.
— En-cantado, Rorik. Yo soy Zephyr Hazelwood, por-por favor, llámeme Zephyr.
ㅤ/ Rorik
Seguro que, en su forma de dragón, a Zephyr le daría menos miedo. Tenía algo con estar frente a la gente, sentía que le juzgaban por ser quien es y ser de su familia. Parecían de mundos completamente diferentes, Zephyr y lo que se esperaba que fuera el joven Hazelwood.
Aún »
« parece bien, milady —respondió más en un murmullo que con cualquier atisbo de convicción. Era muy nervioso, mucho más en eventos de tal calibre, con tanta gente.
Si por él fuera, no habría asistido siquiera.
ㅤ/ Galia
Se rascó uno de sus brazos ante aquel comentario por parte de la princesa. Echó una mirada a otro lado, donde se encontraba cierto hombre que le observó por unos segundos antes de volver a lo que estaba.
— El señor Hazelwood es- es mi padre. Usted puede llamarme Zephyr, si le »
Él también observaba la pirámide. Contemplaba las burbujas que subían y bajaban, encerradas en el cristal. Estudiaba, en silencio, la tensión superficial de los brebajes, que se tambaleaban a cada paso fuerte que daba algún invitado.
En uno de esos momentos cruzó miradas con »
« la dama de cabellos dorados. Su cuerpo se tensó instantáneamente, y pocos segundos le faltaron para echar a correr y dejar caer los cálices que tan bien colocados se encontraban sobre la mesa.
— Bu-buenas noches —respondió él, aún algo escondido tras las bebidas. No iba a »