Veterinario, ganadero y amante del campo. No corrupción, si decencia y honradez. De derecha y republicano a mucho orgullo, católico fanático de mi familia.
La Junta Directiva de @ganaderostolima designó al Dr Arturo Parra @artupahu, como presidente de dicha corporación, quien es el actual representante de Aproleche Cajamarca, y como Vice al Ing Mario Vanegas Gálvez presidente del Comité de Ganaderos de Ibagué
Es triste que haya personas que han estado en la política y que hoy alcen más la voz por un criminal que por los soldados y policías que son atacados, asesinados y mutilados en Colombia.
La vida y la integridad de quienes ponen su vida al servicio del país también deberían importar y merecer indignación.
Cuando te digan que Petro es un genio de la economía y que tenía al país volando;
no pelees, no discutas, evita cualquier confrontación.
Respira hondo, toma tu celular y muéstrale este par de fotos.
Despídete con cordialidad y te retiras lentamente.
Sígueme para más consejos…
Gobierno Petro saquea el país. Gobierno Petro es el más mentiroso de la historia. Gobierno Petro sabía que con tanta mentira y plata podía ganar las elecciones.
Gobierno Petro participa ilegalmente en Política y en las elecciones.
Gobierno Petro PIERDE legítimamente las elecciones.
Gobierno Petro decide no hacer empalme.
Gobierno Petro presenta un Proyecto de Presupuesto mentiroso y corrupto, huelga decir, mal hecho porque esconde obligaciones y pagos.
Gobierno Petro dejó quebrado el país y cada Colombiano que nazca deberá más de 22 millones de pesos por el solo hecho de haber nacido en colombia.
Y ahora los miembros del Gobierno Petro salen a decir que tienen la fórmula mágica del buen gobierno!!!
CÍNICOS!!!!
Casi $635 BILLONES. Esa es la plata que Colombia planea gastar en 2027. Pero lo realmente grave no es que el presupuesto haya aumentado casi $60 billones: es POR QUÉ aumentó.
El presupuesto que había presentado el Gobierno Petro era de unos $575 billones.
El que acaba de radicarse es de $635 billones.
Son $59,3 BILLONES más.
¿Aparecieron $59 billones nuevos para gastar?
No.
Hacienda dice que al revisar las cuentas encontró gastos que Colombia tenía que pagar, pero que no estaban incluidos o estaban mal calculados en el presupuesto anterior.
Eso es lo que están llamando “sincerar las cuentas”.
¿Y qué faltaba?
$6,5 billones para pensiones.
$2 billones para salud.
$4,5 billones para salarios de funcionarios públicos.
$700.000 millones para universidades públicas.
$9,6 billones para el fondo que cubre la diferencia entre lo que cuesta realmente el combustible y lo que pagamos por él.
Y falta explicar el pedazo más grande:
la deuda.
Hacienda dice que solo el pago de la deuda aumenta $37,4 BILLONES frente al presupuesto anterior.
¿Por qué?
Según el Ministerio, quedaron acumulados vencimientos de deuda de corto plazo, tomada a tasas más altas, que ahora toca pagar.
Es decir:
pedimos plata prestada, llegó la fecha de pagarla y la factura cayó en 2027.
Por eso, cuando abrimos los $635 billones, la foto queda así:
De cada $100 que Colombia planea gastar:
$62 son funcionamiento.
$24,5 son para pagar deuda.
$13,7 quedan para inversión.
Y no, esos $62 de funcionamiento no son solamente burocracia.
Ahí están las grandes cuentas permanentes del Estado. Solo Educación tiene $75,8 billones; Salud $75,4 billones; Trabajo $58,2 billones; Hacienda $36 billones; Defensa $27,9 billones y Policía $20,3 billones.
¿Entonces dónde está la famosa reducción del gasto si el presupuesto termina siendo MÁS grande?
Sí hay recortes.
Hacienda asegura que está bajando $17,5 billones:
$2,8 billones en compras de bienes y servicios.
$2,5 billones en inversión que considera no prioritaria.
Y $12 billones en más de 250 líneas de gasto.
Pero haga la cuenta:
Se recortan $17,5 billones mientras aparecen $59,3 billones que hay que reconocer.
Por eso el presupuesto termina creciendo aunque estén recortando por otro lado.
Y hay un último dato que me parece BRUTAL:
El déficit fisical ( que en palabras simples es la diferencia entre la plata que le entra al Estado y la que se gasta, cuando gasta más de lo que recibe, queda un hueco que tiene que cubrir) de 2026, sin contar los intereses de la deuda, se había calculado en 2,1% del PIB.
Después de poner todas estas cuentas sobre la mesa, Hacienda dice que realmente sería 4,4% del PIB. Más del doble.
Ahora la meta es bajarlo al 3,3% y para eso anuncian más recortes y aplazamientos de gasto en los próximos días. Después vendría una ley con la que pretenden seguir reduciendo el hueco en 2027.
Entonces tenemos:
Un presupuesto de $635 billones.
Un hueco reconocido de $59,3 billones.
$37,4 billones adicionales solamente para pagar deuda.
$17,5 billones en recortes.
Y un déficit que, según las nuevas cuentas de Hacienda, resultó siendo más del doble de lo que se había dicho. $88 BILLONES.
Ahora sí queda una pregunta MUY concreta:
Si ya recortaron $17,5 billones y todavía necesitan bajar mucho más el gasto… ¿qué viene después y a quién le van a recortar?
A mí me sorprende que la especie más inteligente, y la única política del mundo, prefiera recibir cagados $250.000 pesos no heredables al mes que todo el ahorro de su vida capitalizado, jaja.
No puedo con el retraso mental que manejan los petristas. Simplemente no puedo.
Cuando en 2024 #NoConMiAhorro demandó la reforma pensional, lo hicimos exactamente sobre el pilar semicontributivo, argumentando que robar la devolución de saldos es una violación a la propiedad del afiliado sobre su ahorro.
Por reparto, la demanda le correspondió a Juan Carlos Cortés González -de los magistrados petristas-. La inadmitió argumentando que no había tal violación al derecho de propiedad. La corregimos y la rechazó.
Volvimos a presentarla, y esta vez por reparto le correspondió a Vladimir Fernández -ex secretario jurídico de Petro, y ternado por él-. También la inadmitió, pero dijo que el semicontributivo hacía parte de la “función social” de la propiedad privada.
¿De cuándo acá “función social” es robarle a la clase media su único sustento para la vejez?
Es que aquí no están perjudicando a Sarmiento Angulo, sino a los afiliados que fueron informales la mayoría de su vida y no lograron cotizar las semanas suficientes.
La corregimos y pasó lo evidente, la rechazó.
Le dimos la demanda a una abogada constitucionalista muy buena, que se ha opuesto a la reforma, y ella la presentó con algunas modificaciones.
Por reparto le asignaron a Natalia Angel -la magistrada que siempre vota a favor de Petro los proyectos más relevantes, aunque intente apartarse a veces-. Pasó lo mismo que con los anteriores.
¿Saben qué es lo más frustrante? Que NINGUNA de las más de 100 demandas admitidas trata sobre el pilar semicontributivo.
Así es imposible… pero bueno, acá seguimos. #NoConMiAhorro
Veo muchas propuestas de contrarreforma pensional, pero casi todas parten de la economía del país, de las finanzas del Estado o de los intereses de los fondos. Muy pocas parten de una pregunta fundamental: ¿con cuánto dinero va a vivir el ciudadano cuando llegue a la edad de pensionarse?
Una persona puede pasar 20, 30 o 40 años trabajando y construyendo un determinado nivel de vida. No parece razonable que, al llegar a la vejez, su pensión termine representando apenas el 40 % o 50 % de lo que ganaba, o incluso menos.
No quiero ser irresponsable: por supuesto que hay que cuidar las finanzas públicas, garantizar la sostenibilidad del sistema y corregir los abusos y privilegios que puedan existir en el régimen pensional. Pero eso no puede llevarnos al extremo de olvidar al trabajador.
La discusión no puede reducirse a decir: “es que la prima media tiene un subsidio”. Sí, el sistema es solidario, pero también hay que mirar todo lo que ese trabajador aportó durante décadas: cotizaciones, impuestos, aportes a salud, solidaridad pensional y demás cargas que sostuvo para financiar al Estado y a otros ciudadanos.
¿Dónde está escrito que el ciudadano solo tiene que aportar y nunca puede recibir una protección adecuada en su vejez?
La pregunta no debería ser únicamente “¿de dónde sale la plata?”. También deberíamos preguntarnos: ¿qué ingreso digno queremos garantizarle a quien trabajó toda su vida?
Estoy convencido de que sí es posible construir un sistema bien diseñado, financieramente responsable, que controle abusos y privilegios, sea sostenible en el tiempo y, al mismo tiempo, garantice al trabajador una pensión que guarde una relación razonable con lo que ganó y aportó durante su vida laboral.
Porque en medio de tantas discusiones sobre sistemas, fondos y sostenibilidad, estamos olvidando al protagonista de la reforma: el ciudadano que se va a pensionar.
Jerome y los colombianos cuentan con mi curul para impulsar la contrarreforma pensional.
Ojalá muchos congresistas más se unan. Vamos por la libertad y la propiedad
La decisión de la Corte Constitucional sobre la reforma pensional deja preguntas muy serias.
¿Por qué, ante nuevos vicios de trámite, se devuelve únicamente un paquete de artículos y se mantiene viva el resto de la reforma? ¿Por qué esta vez sí se permite subsanar parcialmente, cuando existen antecedentes en los que los vicios de trámite llevaron a decisiones mucho más contundentes?
Y hay algo que no se puede pasar por alto: ¿cómo puede mantenerse viva una reforma cuyo trámite estuvo rodeado por denuncias de compra de votos y por el proceso penal de altos funcionarios del Gobierno por la consecución de apoyos en el Congreso?
Con todo respeto por la Corte: podrán tener sus razones jurídicas, pero esta decisión deja muchas dudas y no pocas preocupaciones.
Aquí tienen su contra reforma pensional, rápida, fácil, con un artículo.
Con mucho gusto.
Proyecto de Ley XXX de 2026.
Artículo 1º. Deróguese en su totalidad la Ley 2381 de 2024, “por medio de la cual se establece el Sistema de Protección Social Integral para la Vejez, Invalidez y Muerte de Origen Común y se dictan otras disposiciones”.
En consecuencia, vuelven a regir con plena vigencia todas las normas, artículos y disposiciones que fueron expresa o tácitamente derogadas, modificadas o sustituidas por la mencionada Ley 2381 de 2024, particularmente las contenidas en la Ley 100 de 1993 y sus modificaciones posteriores, así como las demás disposiciones del régimen pensional que se encontraban vigentes con anterioridad a la entrada en vigor de aquella.