Qué va a hacer con él. Qué va a hacer con sus sentimientos.
— Está intacto, tal y como vino cuando me lo dejaste. —las mejillas le aprieta, y luego le da un mordisquito muy leve en los labios— No me atrevería ni siquiera a anotar algo con lápiz.
Se le da muy bien eso de mantener el misterio cuando le interesa, ¿eh? Lo prefiere así, para una cosa en la que coinciden. Ya pueden afirmar que su casa estará libre de spoilers.
Ay, sus costillas. Kaveh se encoge ligeramente en sus brazos. ¿Se ha sentido mal por hacerle la +
No le sirve de nada, excepto para tener la cuenta de cuántas veces al día pica a Kaveh. Heh.
Si no estuviera esperando por su respuesta, volvería a cerrar los ojos y se acurrucaría contra el rubio. Lo que sí hace es entrecerrar los párpados y atraerle más hacia sí, +
mucho de él, en el buen sentido. Jo.
— No es necesario que me prestes nada. Me estaba quedando contigo.
Cómo va a ser tan lindo. Kaveh no sirve para provocarle, se rinde en cuanto le ve los ojitos brillar más de la cuenta.
Suspira, y es un sonido un poco de ensoñación. +
¿Tengo que esperarme un giro de acontecimientos en las últimas veinte páginas? —pregunta, aunque bien debería saber que no quiere que le responda en serio. Sshhh— Escribí algunas anotaciones en los márgenes. Así es más fácil seguir el hilo.
Es broma, pero a ver cómo reacciona...
Cómo va a contar las veces que se queja. ¿¿En qué le sirve eso, específicamente??
Contento con la cercanía lleva una de sus manos a acariciar el pelo ajeno, haciendo especial énfasis en la zona alrededor de sus auriculares. Sí que parece un gatito, a pesar de todo.
— No, +
Sí, por suerte para el contrario sólo suele insistir y ponerse pesado cuando Kaveh ignora su propia salud, para obligarle a descansar. Pero siempre es lindo escucharle decir en voz alta que le quiere incluso así.
Alhaitham pasa a rodear al rubio entre sus brazos, uno por +
gracias. Puedo vivir con la curiosidad.
Rodaría los ojos, de no ser porque Alhaitham vuelve a mirarle rápidamente. Lo fácil que es hacer que le brillen los ojitos y lo poco que se lo demuestra, pfft. Tendrá que trabajar más duro (o leer más libros).
— Hm-hm, está entretenido. +
terminase nunca.
— Pero no seas exagerado. No me he quejado taaaantas veces.
...
No, en realidad sí. Si hay alguien protestón y cascarrabias entre los dos, ese es él.
— Ya casi termino de leer el libro que me recomendaste, por cierto.
No todo ha sido trabajo en el estudio.
— Incluso cuando me distraes, sí.
Está dándole una ventaja bastante importante. Si no fuese porque sabe que Alhaitham no es del tipo pesado, estaría cavando su propia tumba.
Kaveh se encoge de hombros y se inclina hacia el menor con aquel beso, como si no quisiese que +
Lo sabía, pero por una vez no va a presumir de su victoria, simplemente la va a disfrutar en silencio— junto a Kaveh. Pueden decir que ambos han ganado.
"Hmm. ¿Incluso cuando te quejas porque dices que te distraigo?", se muerde el interior de la mejilla, moviendo el rostro +
pares. —corresponde con el mismo gesto, dejando caer su cabeza sobre la ajena— Y me gustan a cualquier hora del día, así que me temo que te has equivocado. Te lo perdono por hoy.
Para que vea lo benévolo que es. La cabeza gira, besándole con cariño la mejilla.
Es que lo conoce como si hubiera sido él mismo quien hubiera dado a luz.
Parece que cede en el duelo visual enseguida, y deja escapar una risita. No sabe si por lo predecible que ha sido, o por la ternura que le ha provocado el recordatorio tan simple.
— No quiero que +
"No".
Efectivamente, esa es su respuesta. Sus labios curva un poquito, viendo la expresión desafiante ajena. Desliza el pulgar por su piel, en círculos cariñosos, y no se queja por los pellizquitos.
"Si quieres que pare, sólo tienes que decirlo", le recuerda con suavidad. +
— ¿Y si te digo que sí? —le reta, mentón alzado incluido— ¿Te molestarás tú?
Ya sabe la respuesta: no. Alhaitham y molestarse no son conceptos que vayan muy de la mano.
Baja a encontrarse con los dedos en sus costillas, pellizcando de manera inofensiva alguno que otro.
"¿Te molesta?"
Sabe que no, porque lo habría dicho de manera más directa. Alhaitham cuela la mano por completo, deslizándola hasta apoyarla en el costado del mayor, dedos extendidos sobre sus costillas.
Como era de esperarse, Kaveh se encoge de hombros después de sentir un leve escalofrío. No es que le pillase por sorpresa, pero parece que la sensibilidad en la espalda es permanente. Uh.
— Me haces cosquillas.
Dice, bajito, lejos de quejarse.
Él también está feliz así. Y si ambos son felices mientras se adaptan al estilo del otro, pues...
Kaveh le da la vuelta a su figurita, alzando las cejas ante aquella pregunta sin darse cuenta. ¿Se puede creer que no indagó sobre el origen ni nada parecido? Son muñecas. Si +
hubiesen sido edificios, otro gallo cantaría.
— Supongo que las inventó alguien que quería optimizar el espacio. —canturrea, dando pinceladas con una maestría únicamente digna de él— O que apreciaba mucho a su familia. Podrían estar representando tres generaciones +
No está taaaan mal... A veces se desespera en esos momentos de tranquilidad, porque Kaveh los ve como huecos vacíos que podría estar aprovechando haciendo /cualquier cosa/. Pero está bien. Está aprendiendo a bajar el ritmo y acompasarlo al de Alhaitham. Es lo que debe hacer +
para mojar el suyo, no llega.
— Son elementos decorativos. ¿Ves que tienen diferentes tamaños y se abren por la mitad? Es porque la más pequeña va dentro de la siguiente más grande, y así sucesivamente.
Explica, comenzando a darle la primera capa de barniz a la suya.
+