No le sirve de nada, excepto para tener la cuenta de cuántas veces al día pica a Kaveh. Heh.
Si no estuviera esperando por su respuesta, volvería a cerrar los ojos y se acurrucaría contra el rubio. Lo que sí hace es entrecerrar los párpados y atraerle más hacia sí, +
Cómo va a contar las veces que se queja. ¿¿En qué le sirve eso, específicamente??
Contento con la cercanía lleva una de sus manos a acariciar el pelo ajeno, haciendo especial énfasis en la zona alrededor de sus auriculares. Sí que parece un gatito, a pesar de todo.
— No, +
+ que les gusta...
... lo último le hace fruncir un poquito el ceño. No se va a enfadar porque se trata del contrario, pero. Su libro. Está muy cerca de hacer un pucherito.
"Avísame la próxima vez", le pica un costado con un dedo, su única forma de reproche. "Te dejaré +
Sí, por suerte para el contrario sólo suele insistir y ponerse pesado cuando Kaveh ignora su propia salud, para obligarle a descansar. Pero siempre es lindo escucharle decir en voz alta que le quiere incluso así.
Alhaitham pasa a rodear al rubio entre sus brazos, uno por +
— Incluso cuando me distraes, sí.
Está dándole una ventaja bastante importante. Si no fuese porque sabe que Alhaitham no es del tipo pesado, estaría cavando su propia tumba.
Kaveh se encoge de hombros y se inclina hacia el menor con aquel beso, como si no quisiese que +
+ debajo de su ropa y el otro por encima. Esconde labios y nariz en uno de esos hombros encogidos y cierra los ojos, respirando profundamente.
"Puedo contar las veces que te quejas, si te da curiosidad", ya las cuenta, de hecho, pero eso quizá a Kaveh no le haga gracia. Sale +
+ para poder devolverle el besito en la mejilla antes de que aparte la cara. Kaveh es demasiado suave, demasiado blandito, huele demasiado bien. Si Alhaitham fuera un felino de verdad, estaría ronroneando.
Lo sabía, pero por una vez no va a presumir de su victoria, simplemente la va a disfrutar en silencio— junto a Kaveh. Pueden decir que ambos han ganado.
"Hmm. ¿Incluso cuando te quejas porque dices que te distraigo?", se muerde el interior de la mejilla, moviendo el rostro +
Es que lo conoce como si hubiera sido él mismo quien hubiera dado a luz.
Parece que cede en el duelo visual enseguida, y deja escapar una risita. No sabe si por lo predecible que ha sido, o por la ternura que le ha provocado el recordatorio tan simple.
— No quiero que +
+ "Asumí que siempre apreciabas los gestos cariñosos después de estar todo el día encerrado en tu estudio. ¿Me equivoqué?", inclina la cabeza, como un gatito.
"No".
Efectivamente, esa es su respuesta. Sus labios curva un poquito, viendo la expresión desafiante ajena. Desliza el pulgar por su piel, en círculos cariñosos, y no se queja por los pellizquitos.
"Si quieres que pare, sólo tienes que decirlo", le recuerda con suavidad. +
— ¿Y si te digo que sí? —le reta, mentón alzado incluido— ¿Te molestarás tú?
Ya sabe la respuesta: no. Alhaitham y molestarse no son conceptos que vayan muy de la mano.
Baja a encontrarse con los dedos en sus costillas, pellizcando de manera inofensiva alguno que otro.
"¿Te molesta?"
Sabe que no, porque lo habría dicho de manera más directa. Alhaitham cuela la mano por completo, deslizándola hasta apoyarla en el costado del mayor, dedos extendidos sobre sus costillas.
Como era de esperarse, Kaveh se encoge de hombros después de sentir un leve escalofrío. No es que le pillase por sorpresa, pero parece que la sensibilidad en la espalda es permanente. Uh.
— Me haces cosquillas.
Dice, bajito, lejos de quejarse.
+ con genuina curiosidad. Y porque si hay en el mundo un sonido que tolera y le tranquiliza, es el de la voz de Kaveh ensimismado en explicar alguna cosa.
Es un trabajo de dos; Alhaitham también se está intentando adaptar, intenta ser más expresivo, ceder un poco más. Si le preguntan, cree que lo están haciendo bien. Él está feliz así.
Bajo la mascarilla, él también sonríe cuando Kaveh le roba el pincel. No dice nada; le deja +
+ hacerlo, y en su lugar agarra otro, porque él sí alcanza. Apoya su mejilla sobre la cabeza rubia del arquitecto y, tras mojar su pincel de nuevo en el barniz, sigue pintando con este la pequeña figurita.
“Oh. ¿Hay algún significado detrás de por qué son así?”, inquiere, +
+ Prefiere dejarle los detalles siempre a Kaveh. Le gusta el brillo en sus ojos cuando crea.
Abre el bote de barniz y mete uno de los pinceles, tomando después una de las figuritas.
“Nunca me dijiste para qué son”.
Pues sí. Es lo que él siempre ha querido, una vida tranquilita. Y sabe que, de vez en cuando, a Kaveh también le sienta bien esa misma tranquilidad. Como ahora.
Que no le ponga caritas o querrá besuquearle más y no avanzará con sus figuritas.
Alhaitham se pone la mascarilla +
+ también, y aprovecha para acomodarse mejor al lado de Kaveh— presionando de manera cariñosa su rodilla contra la ajena.
“Como pintar pero sin la necesidad de realizar trazos tan delicados, ¿hm?”, no es que pintar se le dé mal, pero tampoco es su área de experiencia. +
+ sus labios. Por lindo, otra vez.
“Hmm, está bien. No es que tenga algo que hacer”, y, aunque no lo parezca, le gusta compartir momentos con el contrario en los que hacen cosas que le gustan. Toma la máscara que Kaveh tiene entre sus manos, ladeando la cabeza. “¿Tienes más?
Precisamente. Hay que aprovechar cuando uno está relajado para dormir tempranito. O lo que signifique tempranito para ellos.
Los ojos felices del contrario le hacen esbozar una pequeña sonrisa. Aaaah, a quién quiere engañar— al final acaba inclinándose para robar un besito de +