💥NUEVO VÍDEO
La tecnología que iba a cambiar el cine ha acabado prácticamente abandonada.
Mandalorian y The Volume prometían acabar con los chromas, revolucionar los rodajes y transformar los VFX para siempre.Pero no ha sido así.
Aquí te cuento la razón👉https://t.co/KYdDuVEB1o
🚀¡Qué auténtica barbaridad!
🇰🇪El keniano Sebastian Sawe se ha convertido en primer atleta en bajar de las 2 horas en el maratón estableciendo un récord del mundo estratosférico en Londres (1 hora 59 minutos y 30 segundos)
Todo lo que merece la pena tiene una parte bonita y otra menos bonita, que viene a ser superar dificultades inherentes al proceso; lo que hace, finalmente, la parte bonita incluso más bonita.
Esto también aplica a los hobbies, con la diferencia de que tú elegiste el hobby.
La diferencia entre un hobbie y un trabajo es que toda tarea tiene una parte bonita y una parte fea: en un hobbie haces solo la parte bonita que disfrutas porque el resultado es irrelevante, pero en un trabajo haces las dos porque hacer la parte desagradable es imprescindible para conseguir un resultado.
Sin embargo hay gente que en el trabajo evita sistemáticamente la parte que no les gusta, la delega o busca excusas o hace lo mínimo para cumplir, sin darse cuenta que la madurez profesional es entender que el valor que aportas crece proporcionalmente a tu disposición para abrazar la parte "fea" del proceso.
A fin de cuentas precisamente te pagan por hacer la parte fea y desagradable, no por la parte bonita que casi harías gratis.
Trabajar viene del latin "tripaliāre" (torturar) por algo 🤣
Yo solo sé hacer dos cosas bien:
1. Diseñar y programar software
2. Escribir y comunicar
En ambas, acabo de ser superado por las máquinas. Desde hace unos meses diseñan, programan y escriben mejor que yo. Y mucho más rápido.
Sin embargo, no estoy preocupado por mi futuro.
Justo al contrario: estoy más ilusionado que nunca. ¿Por qué? Una de las razones la explica fabulosamente aquí Eric S. Raymond, leyenda viva de la historia reciente de la tecnología.
La otra es más sutil, pero está cincelada en mi forma de verme y de ver el mundo: yo creía que solo hacía bien dos cosas, pero en realidad solo he hecho bien una: adaptarme.
Crecí en un mundo en el que «qué sabes» era más importante que «cómo eres». El mundo que viene, en cambio, es justo al revés.
Sé diseñar y programar software, pero me adapto a la realidad de que ya apenas lo haré: desde ahora hablo con máquinas que lo hacen por mí.
Sé escribir y comunicar, pero me adapto y acepto que puedo asistirme de máquinas para hacerlo mejor o más rápido.
Pero a veces programo, diseño o escribo por el puro goce de hacerlo. Por una pulsión catártica. Por rabia, por euforia, por lo que sea. Y ahí —como aquí y ahora— ninguna máquina me desplazará.
Seré más humano que nunca.
(En la imagen, una de las varias cartas que he enviado este año. Cartas postales. De papel. Manuscritas. A personas que son importantes para mí, más allá de los años y las máquinas. Con fotografías, con recuerdos. A esto dedico el tiempo que la IA me ahorra: a ser humano).
A veces creo que el inglés es un idioma pragmático, sin lírica, pero después veo una pequeña señal, como que la ensalada no se aderece sino que 'se vista', y me planteo mi sistema de creencias.
This New Yorker cover is 10000x sexier than Vogue Aus with Margot and Jacob
The algorithms have rendered us incapable of the subtleties that make things truly sexy. It’s a lost art!