@AnaBejaranoRG@alejoeder Guardadas proporciones, similar a cuando @CarlosFGalan fue a recibir el primer vagón del metro y con micrófono y cámaras en frente, saludó al operario de la grúa por su walkie talkie, diciendo que era el alcalde y ordenando descargarlo del buque. Así son, puro show! 🤡🤡🤡
Veo que muchos han compartido el hilo de @MariaPazGaviria. La manera como documenta la censura en el @museonacionalco es, sin duda, útil, pero también deberíamos preguntarnos por nuestra propia responsabilidad en lo que está pasando.
@ABDELAESPRIELLA anunció que esto vendría. Debe escandalizarnos, pero no debería sorprendernos. Es deshonesto actuar ahora como si no tuviéramos nada que ver con esta brutalidad.
La responsabilidad no está solo en los que ejecutan , sino también en los que miraron y miran para el lado.
Vendría bien leer "El sujeto implicado: más allá de víctimas y perpetradores", de Michael Rothberg, investigador de la memoria histórica y la responsabilidad política. Ahí él deja claro que la responsabilidad no se limita a quienes cometen directamente las injusticias: también debemos revisar cómo nuestras acciones y silencios contribuyen a hacerlas posibles. Y esa forma en la que nos implicamos es decisiva.
Los autoritarismos no se sostienen solo con quienes los ejercen, sino también y sobre todo con la forma en que el resto de la sociedad se involucra.
Cuando un gobierno le teme a las expresiones culturales del país, al punto de llegar a prohibirlas o censurarlas, eso no habla mal de esas expresiones culturales, sino del gobierno.
Ana Lucía Pineda, ciudadana esposa del pdte @ABDELAESPRIELLA, debe responder con claridad, sin maquetas ni discursos, dónde está el dinero de las donaciones.
No hace falta decirles ratas para preguntarles, a ambos, si es que se la robaron.
Dejen de desviar la atención y respondan
La indignación selectiva no cuenta. Si de verdad rechazan la misoginia, deberían hacerlo sin importar el sector político al que pertenezca la víctima. Y más aún cuando se trata de defender a una menor de edad, como lo era Antonella, la hija de Petro. ¿Dónde estaba esa misma indignación?
Y quiero dejar algo claro: yo no la estoy insultando ni la estoy atacando personalmente, porque, a diferencia de lo que usted parece creer, tener una corriente política diferente no significa que tenga que insultar a quienes piensan distinto a mí. Puedo estar en desacuerdo con usted sin faltarle al respeto. La diferencia es que yo no necesito recurrir a los insultos para defender mis ideas. El respeto no debería depender de si alguien es de izquierda o de derecha.
Usted puede ser fanático del presidente, pero si le importa más defenderlo que indignarse al ver damnificados durmiendo en carpas ⛺️ bajo la lluvia, mientras la Primera Dama no rinde cuentas por la plata de las donaciones 💵, usted no tiene principios, tiene complicidad.