También deberíamos dejar atrás el discurso de que las personas migrantes merecen respeto porque nos recogen las fresas.
Quizás merezcan respeto sólo porque son PERSONAS y no porque hagan el trabajo que los blancos nos negamos a hacer.
No verás a los de ultraderecha en el 8M, no los verás el día del orgullo, no los verás denunciando agresiones homófobas, violaciones o agresiones hacia mujeres. Pero como estas sean cometidas por inmigrantes se convierten en los mayores aliados del movimiento. Qué puta vergüenza.
"nos casamos por dinero, nos divorciamos por dinero, denunciamos por dinero, todo lo hacemos por dinero... excepto prostituirnos o ser vientres de alquiler, eso lo hacemos porque queremos"