Yo soy cristiano evangélico, como lo son mis padres, y alcanzo a recordar cuando los matrimonios de nuestras iglesias no eran válidos y cuando jurídicamente la iglesia católica gozaba de privilegios que no tenían las demás iglesias. ¿A quién se le ocurre que defender el pluralismo y la libertad de cultos de la Constitución del 91 es perseguir el cristianismo, sino a quienes creen que lo único que califica como cristianismo es el catolicismo romano?