Il Governo ha deciso di sospendere temporaneamente il regime di libera circolazione previsto da Schengen nei collegamenti marittimi e aerei con la Spagna, reintroducendo i controlli di frontiera.
Si tratta di una misura straordinaria, adottata per tutelare la sicurezza nazionale e prevenire possibili ripercussioni per la nostra Nazione. La misura sarà mantenuta in vigore solo per il tempo necessario, con particolare attenzione a limitare qualsiasi impatto sui flussi turistici estivi.
Parallelamente, l'Italia è pronta a sostenere ogni iniziativa europea di supporto alle istituzioni spagnole necessaria per ristabilire il pieno controllo delle frontiere esterne dell'Unione e affrontare con determinazione la situazione in corso.
Difendere i confini significa difendere la sicurezza dei cittadini, contrastare l'immigrazione irregolare e colpire le reti criminali che trafficano esseri umani.
Ceuta, el espejo de Sánchez
La crisis de Ceuta ha descubierto toda nuestra miseria en política exterior. Sánchez lo ha logrado, ya está solo ante el espejo. Trump, que entiende las cosas sencillas, apoya a Marruecos y le felicita con entusiasmo. Netanyahu observa la gravísima crisis de Ceuta divertido y sorprendido por la incapacidad del gobierno de Sánchez para defender a sus conciudadanos y a su territorio. Veintidós países europeos muestran su disgusto por la regularización de inmigrantes y la ocupación temporal de Ceuta, pidiendo un consejo europeo de urgencia.
No hay duda de que todo se paga y en política exterior el pago es doble. Sánchez pretendía que saliera gratis su rechazo al esfuerzo económico mancomunado de la OTAN. Alguien muy característico del gobierno que padecemos llegó a decir que los misiles rusos tardarían mucho en llegar a Madrid... ¿y ahora este gobierno les pide solidaridad?
Sánchez creyó que la regulación caótica de inmigrantes no sería reprochable por parte de los socios europeos mientras la inmensa mayoría está reforzando sus fronteras. En su infinita ignorancia en política exterior creía que podía manipular a las cancillerías igual que lo hace con sus compatriotas. Durante un tiempo lo consiguió, pero eso ya dejó de pasar.
Pero además hemos ido contracorriente a la hora de establecer posición sobre el expansionismo chino, hasta el punto que debemos esperar para saber, con más información, si en algún momento hemos pretendido ser el caballo de Troya chino en la Unión. Tampoco se puede olvidar que somos el apoyo seguro (y sin contrapartidas para España) de todos los populismos de América del Sur, que afortunadamente están empezando a desaparecer.
Todo, el narcisismo de un ignorante, la irresponsabilidad de un gobierno, el sectarismo ideológico, estilo Varoufakis, pero sin moto, nos ha llevado a esta situación de aislamiento. Pero adquiere tinte de tragedia cuando algunas de esas decisiones estuvieron impulsadas por oscuros intereses económicos de algunos de los protagonistas de esa estrategia de cambio. De Venezuela empezamos a saber algo. Tal vez nos cueste más ver el dinero y la influencia en el caso marroquí… Pero no lo duden: queda mucho para confirmamos que para la izquierda de los ricos, a la ideología siempre le acompaña el dinero.
Melilla es española desde 1497 y Ceuta desde 1668, cuando pasó de Portugal a la Corona. Melilla, cuando la tomó Castilla, estaba en ruinas y sin control efectivo de nadie: los wattasíes de Fez y los zayyaníes de Tlemecén se la disputaban sin ocuparla. No se arrebató a ningún Estado, se ocupó un vacío. La dinastía alauí, la que reina hoy, no llega al poder hasta los años 1660: casi dos siglos después.
Pero el título español no depende de esa fecha, y ahí está su fuerza. Depende de cinco siglos de posesión continua, pacífica y efectiva, con una población que tiene ciudadanía española, vota en elecciones españolas y está representada en el Congreso. Eso es prescripción adquisitiva, la forma más sólida de soberanía que reconoce el derecho internacional.
Marruecos no reclama por herencia dinástica, no puede, sino por contigüidad geográfica y marco descolonizador. Y ahí el argumento se le complica: Ceuta y Melilla nunca fueron colonias, son territorio metropolitano con las mismas instituciones que Cádiz o Málaga, y sus habitantes no han pedido nunca cambiar de bandera. La descolonización se decide por autodeterminación, no por proximidad en el mapa.
Cinco siglos y una ciudadanía que se afirma cada vez que hay urnas. Eso no lo mueve un argumento de contigüidad.