You need to be slowmaxxing. You need to be reading long, fat books. You need to be making 48-hour chocolate chip cookies. You need to spend hours watching wildlife, you need to spend 15+ min making your coffee. You need to breathe in and breathe out. You need to be slowwwwwwwwww.
I was listening to an entrepreneur on a podcast this morning, talking about how he made it a point to post on social media every day. And I’m here wondering, why in the world would that be a priority? Entrepreneurship is so hard; it’s all-consuming.
The older I get, the more I long for a simple life. Wake up early. Do hard things. Eat real foods. Obsess over something. Spend time with real ones. Read books. Avoid drama. Never gossip. Be grateful. That’s my definition of a good life.
Twitter está muerto, es una cloaca, todos vibramos bajito. Pero, al menos, acá hay gente que todavía piensa en lo que escribe --con errores de ortografía, con comas mal puestas. Al menos esto se siente real.
Entra uno cinco minutos a LinkedIn y ve que la inteligencia artificial ya nos remplazó. Es una vitrina de puros productos postizos.
Ya nadie tiene un trabajo normal, un cargo ordinario: todos son algo en inglés --manager, lead, advisor--, y, además, tienen una habilidad increíble para extraer lecciones empresariales de cualquier suceso.
¿Qué podemos aprender del asesinato de un candidato presidencial? A guardar silencio, tal vez. A respetar a los muertos.
¿Qué lecciones empresariales nos deja el caso de infidelidad de un CEO en un concierto de Coldplay? No sé, depronto que en el mundo de hoy ya nadie tiene vida privada y tú lo quieres convertir en likes en LinkedIn.
Todos se recomiendan, todos se aplauden, todos se conocen. Pero, en el fondo, lo que hacen es pedirle a ChatGPT que les escriba algo desde una posición que no tienen. Un texto artificial para una persona que, en realidad, no existe.
Y todos lo saben: basta con ver las expresiones "maravillosa experiencia". Basta con ver que no hay un sólo error de ortografía. Hay pocos, muy pocos, textos escritos por un humano.
Pero bueno, tal vez así sea hoy (o mañana) el mercado laboral. Depronto ya no importa saber escribir, ya no importa saber escoger las palabras precisas ni mucho menos el proceso de pensar, escribir, compartir.
Renunciamos a ver el mundo a través de los ojos de alguien más --un artista, un escritor o, simplemente, un amigo--, pero también estamos renunciando a verlo a través de nuestros propios ojos. Porque qué importa, si ChatGPT lo escribe mejor, lo escribe más lindo, y mis contactos en LinkedIn, igual, van a recomendarlo.
Felicitaciones, amigos, impresionantes sus logros profesionales. O bueno, impresionante lo que la inteligencia artificial puede hacer con ellos: volverlos, también, artificiales.
Strange things happen to creativity at dusk and dawn, hence so many writers work in the early morning or late at night. The edges of the day are thin places, the conscious mind is not fully awake and the subconscious can bleed through, Arthur Koestler called it "the marshy shore"