sintiéndome una chica almodovar pero no en plan belleza no tradicional, taquitos, traje rojo, cocina celeste, si no más bien en plan prender fuego mi propia cama al borde de un ataque de nervios
Yo en el 2035 hundido en el barro de la trinchera argentina durante las guerras por el Acuífero Guaraní contra la coalición euronorteamericana con balas que me pican al costado y explosiones de fondo recordando la salvada de Paredes en el minuto 92 que desencadenó el odio mundial
Veo gente que se organiza para contar cuentos en los lugares donde hay damnificados, otros crean libros artesanales para que los niños afectados pinten e inventen sus historias. Recuerdo la frase de Alberto Laiseca: ¿Para qué sirve el arte? Para que funcione todo lo demás.
La inteligencia puede refinar la crueldad. Por eso, creo que impresiona y emociona encontrarse con personas inteligentes que además son comprensivas y bondadosas.