"Shando Alfa, a 27-year-old Somali national, who is of no fixed abode, was refused bail on Monday."
Leo Varadkar, Micheal Martin, Simon Harris did this to Ireland.
This should be national news and plastered front page of every newspaper, lead story in the news at 6.
An unknown African man broke into a house at random, in broad daylight to sexually assault a teenage girl in her own bathroom ( allegedly ) having locked them both in.
Allegedly her brother rescued her after kicking down the door.
This didn’t take place in Johannesburg
Or Soweto
No it happened in the sleepy village of Dunshaughlin Co Meath. Computer belt town surrounded by lush green fields and horse country.
Ireland what has become of you?
The next press call for the Women’s Coalition on Immigration is Wednesday 4 March.
We demand the release of crime stats disaggregated by ethnicity and country of origin. Please email your FF or FG TD, say you are a concerned constituent and demand same. If any party gets 200 emails or more it will be discussed at the party parliamentary meeting that takes place weekly.
❌ No gender, no confusion.
Children need clarity, not to be turned into subjects of ideological experiments. Brussels will not dictate how Hungarian children are raised. Gender propaganda stays out of our schools. Not here. Not in Hungary.
Un triángulo verde con vacas
Parece un país manso, Uruguay. Termos bajo el brazo y un mar que no decide si es río o cementerio. Desde afuera se lo vende como excepción civilizada del sur: democrático, laico, ordenado. Desde adentro, sin embargo, se parece más a una habitación sin ventanas.
Pero antes de hablar del país, conviene mirar el mapa. No el político, sino el estadístico, que suele ser más cruel y mucho más honesto. Cada año, en el mundo, más de setecientas mil personas deciden fugarse al huerto de los callados. Traducido a números fríos: unas nueve muertes por suicidio cada cien mil habitantes.
En América el panorama es peor. Es la única región del planeta donde las tasas no bajan, sino que suben, sobre todo después de la pandemia. Cerca de cien mil personas por año. Y en medio de ese continente, aparece Uruguay con cifras que desentonan.
Más de veinte suicidios cada cien mil habitantes. Más del doble del promedio mundial. Muy por encima de la media americana. No es un país pobre, ni en guerra, ni devastado por catástrofes. Es, justamente, lo contrario. Y ahí está la paradoja: mientras el mundo se desangra en el caos, Uruguay se apaga en calma.
No es un accidente estadístico. Es un síntoma. Un síntoma social profundo, estructural. Algo en la textura misma de este país que empuja hacia adentro, que repliega, que erosiona. Para empezar todos se conocen o creen conocerse. Las oportunidades son pocas y circulan siempre por las mismas manos, con los mismos apellidos. El talento no alcanza: necesita permiso. Y el permiso casi nunca llega. El que quiere crecer tiene dos opciones: adaptarse a la mediocridad consensuada o irse.
La población envejece, y no solo en términos demográficos. Envejece el ánimo. Envejecen las ideas. Envejece la conversación pública. El país mira hacia atrás con una mezcla de nostalgia y orgullo rancio, como si el pasado inventado por los historiadores del tedio —Artigas, el Estado benefactor, la Suiza de América, la resistencia a la Dictadura— fuera una cuenta bancaria moral de la que aún se puede vivir.
A eso se suma el panóptico social. Uruguay es chico, y en los países chicos la vigilancia es íntima. El control no es brutal, es sutil: una ceja levantada, un comentario irónico, un “acá siempre se hizo así”. El que se sale del molde paga con aislamiento. Y el aislamiento, prolongado, es dinamita para la cabeza. Pero hay más. Está la pobreza cultural, que no es falta de libros ni de universidades, sino de conflicto intelectual. Un país donde pensar distinto incomoda. Donde la corrección política aplana la discusión.
Está también el alcoholismo, la depresión disfrazada de humor seco, el culto al mate como ritual anestésico. Está la soledad urbana, especialmente en Montevideo, ciudad lumpenizada, mugrienta, cada vez más violenta y repleta de gente sola, drogada, alienada, loca, caminando despacio, mirando el suelo. Y hay ciudades del interior que son plazas con viejos dando vueltas alrededor de la comisaría, la iglesia y el cine (convertido en iglesia penrecostal) en sentido horario, marcando el paso hacia el conformismo, la hipocresía y la muerte cultural.
De espaldas a esta realidad, un Estado omnipresente y al mismo tiempo impotente, eterno administrador del trámite y el ocaso, nunca jamás del impulso y el alba. En Uruguay siempre se ponel sol. Siempre; de mañana y de tarde. En Uruguay no se muere de hambre. Se muere de hastío, de soledad y de futuro clausurado.
There should be zero Afghani men granted asylum in Ireland. Zero. Granting asylum to these men is a clear breach of article 3 of the ECHR of the women and girls who are here. We should not have to wait to be attacked. As all feminists know, living in fear of violence also constitutes a threat to your basic decency. Some Canadian feminists believe that mere anticipation of violence is violence itself.
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Can someone please explain to me why our government advises against travelling to places such as Afghanistan because it is very dangerous, particularly for women, yet think it is absolutely fine to move men, lots of them, into some tiny village in Ireland?
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@grandaljotape Montevideo es una de las ciudades mas lindas que conozco y la amo. Pero también es cierto que esta sucia y descuidada. Que no se respeta el legado arquitectónico.. y podria seguir…
Denmark has a population of 6 million. In 2025 from Jan to September there were only 1490 applications for asylum. Last year Denmark granted asylum in only 860 cases. 860! That needs to said again, only 860 people in Denmark in 2024 were granted asylum. 860 is a rounding error when it comes to the Republic’s numbers.
https://t.co/Y7C9CoUXs0
You can actually feel, taste, touch and smell the anger
The Irish people are livid.
I hope this government realises just how angry we are because otherwise they are seriously in trouble
Telling us ‘to remain calm’ is not going to work