Acostumbraba a pensar que no me arrepentía, que todo lo valía. La distancia me ha hecho cambiar de opinión. Si pudiera evitarlo, lo haría. Ni toda la felicidad que llegó a significar vale la desolación que quedó.
Es curiosa la forma en que funciona el duelo. Estás bien y sin que te lo esperes algo pequeño dispara un montón de sensaciones y la habitación nuevamente está llena de cosas. De momentos, de personas, de pasado.
Me puse a mirar el sinfín de mensajes que la app me está marcando y entré en un perfil al azar donde la chica hablaba sobre signos. Me fue inevitable recordar el afán de mi ex por esa temática. No sé nada sobre signos, pero ahí me tenía, pendiente a sus mensajes.
Se me ocurrió actualizar la app porque no me marcaba los mensajes. Tenía una versión tan antigua que me resulta tan ajena la nueva estética. Y ahora encima me marca que tengo 20 mensajes. Quiero volver a mi antigua versión.