1️⃣ Derrocar a un dictador suena moralmente justo. Nadie llora por un tirano. Pero el derecho internacional no se construyó para proteger a los buenos, sino para contener a los poderosos. Por eso prohíbe la fuerza casi sin excepciones: no porque ignore la injusticia, sino porque sabe que, si cada país decide a quién “liberar” a balazos, el mundo vuelve a la ley del más fuerte.
2️⃣ El problema no es Maduro. El problema es el precedente. Cuando la fuerza militar se usa para cambiar gobiernos sin reglas claras, la soberanía deja de ser un límite y se vuelve un estorbo. Hoy es “derrocar a un dictador”; mañana será “corregir una elección”, “proteger intereses”, “restaurar el orden”. El derecho no absuelve dictaduras, pero tampoco legitima cruzadas unilaterales.
3️⃣ La pregunta incómoda no es si un tirano merece caer, sino quién decide cuándo y cómo. Porque la historia enseña algo brutal: sacar al dictador es fácil; construir justicia después, no. Y cuando la legalidad se rompe en nombre del bien, casi siempre lo que sigue no es libertad, sino caos, violencia y nuevas víctimas. El derecho existe para recordarnos eso, incluso cuando incomoda.
“La periodista que comió con Carlos Mazón ha confirmado que el president tenía cobertura en ‘El Ventorro’, que no interrumpió la comida aunque le llamaron muchas veces y que no se fue de allí hasta las 18.30h-18.45h. Nada de las 17.00h como dijo Mazón”
Estos 22 minutos de Facu Díaz riéndose de Wall Street Wolverine por el aquelarre de fascistas de Milei son lo mejor que vas a ver hoy.
"Historia de la comedia"
Google Maps está actualizando las fotos de Gaza y se puede ver el corte 2022/2025
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Estar okey con esto es de ser un putísimo desgraciado