Hay cierta tristeza que me invade cuando me detengo a pensar que, de pequeña, lo único que deseaba era crecer, ser adulta. Hoy en día, mi deseo es poder regresar en el tiempo, volver a ver la vida con esa inocencia que una vez formó parte de mi, vivir con esa ligereza de quien aún no conoce el peso que traen las despedidas ni la prisa de los días. Extraño esos momentos en los que creía que el tiempo era infinito, que podía hacer realidad cada uno de mis sueños y que no existía fecha de caducidad.