De las caídas te levantas, de los errores aprendes; el corazón siempre sana y el alma vuelve a brillar. No todo es ya ni ahora: la vida se toma su tiempo. Todo vuelve a estar bien.
La gente que vive al pendiente de la vida de los otros es porque no se soportan ni ellos mismos, necesitan desviar la mirada de su propio e insoportable cagadero, una persona feliz esta demasiado ocupada siendo feliz para perder el tiempo en ver que si y que no hacen los demás.