Jamás entenderé la falta de sensibilidad de algunos ante los sentimientos ajenos. Lo que para ti puede ser insignificante, para otro puede significar un mundo. No se trata de cargar con emociones que no te corresponden, sino de respetarlas y tener un mínimo de consideración.
Soy el claro ejemplo, de que para alejarme de algo, primero tiene que destruirme por completo. Y no es falta de amor propio, es la bendita fe que tengo en creer que todo puede cambiar