Argentina necesita un presidente. Y uno con liderazgo ejemplar.
Lo que NO necesita es a un hombre obsesionado con interpretar el personaje de “gran profesor” que jamás llegó a ser.
Las clases magistrales reales llenan aulas magnas con cientos de alumnos. La UBA tiene auditorios para 300, 700 y hasta casi 800 personas.
Pero Milei termina refugiado en una charla de aula de una privada, intentando construir una épica académica que nunca existió: no fue profesor titular, no dejó una obra intelectual relevante y sus años ad honorem jamás lo convirtieron en el académico brillante que imagina ser.
Mientras el país se deteriora entre corrupción, desgaste político y pérdida de rumbo, el Presidente sigue buscando validación personal.
Demasiado ego.
Demasiado personaje.
Demasiada necesidad de aplauso.
Muy poca vergüenza. @CGRLaw