Cualquiera que se mueva en el mundo académico o que meramente ande por estas redes sociales podrá observar lo difícil que es sostener tesis o hipótesis sobre fenómenos sociales y que podrían y deberían ser estudiadas y contrastadas por las ciencias sociales, si las tuviéramos. A la vez, eso que pasa y que ahora describiré (una hipótesis social más) tal vez nos permita entender por qué las ciencias sociales se nos han ido por el sumidero y propiamente apenas hay de tales por estos pagos.
Nos hemos acostumbrado a traducir toda afirmación sobre eventos de naturaleza social al lenguaje político, pero, simultáneamente, ese lenguaje de llegada no es ni el de la filosofía política ni el de la ciencia política, sino el del partidismo identitario, polarizado y dichosamente sometido a la llamada dialéctica amigo-enemigo. ¿Resultados? Dos. Uno, que no se admiten análisis causales, razonamientos que correlacionen posibles causas con posibles efectos, pues a lo que la mayoría va, tomando todo tipo de atajos epistémicos y haciendo alarde de variados sesgos, es a ver si lo que se plantea puede favorecer o perjudicar al partido de sus amores o a la adscripción ideológica que se ha elegido como clave de la propia identidad (ya no vivimos tiempos de individualismo, sino de neotribalismo); si usted dice algo que su lector cree que puede reconducirse a favor de su tribu ideológica, aplauso; si, con su elementalísimo esquema, ese lector piensa que puede haber ahí consecuencias críticas para los de su cuadra, palo. Pero, a la postre, ni los unos ni los otros tienen interés por entender lo que pasa, nada más que los mueve la loca pasión de su obsesión ideológica.
El segundo resultado es que, sorprendentemente, los científicos sociales han caído de hoz y coz en tal maniqueísmo. Hay todo un index de temas vetados a la investigación sociológica, de psicología social o de ciencia política, porque antes que comprometidos con el método y su ciencia, la mayoría de los dizque cultivadores de esas ciencias están alineados con una ideología binaria y exenta de matices. Son gente de iglesia, aunque sean, ahora, iglesias seculares. Y no hay cómo sacarlos de ahí, porque certeramente sienten que a la intemperie y sin dogmas no son nadie… y no lo son, es verdad.
Haga usted mismo la prueba. Escriba en X o FB o donde quiera por ejemplo esto: que el sistema educativo está en crisis y que los jóvenes de hoy tienen menos formación y menos información que los de hace 50 años. No lo diga por que sí, respalde con los datos reales que pueda conseguir. Y verá la que le cae, pues cada lector enfebrecido pensará que está atacando a los de su grey, si es que esos han gobernado alguna vez durante esos cincuenta años. No importa que usted pueda tener razón o no, solo se combate por el riesgo de que pueda usted, aunque no los nombre, estar culpando un poco a estos o a los otros, a los de acá o los de allá.
Y sin diagnósticos, queridos amigos, no hay terapia posible. Por eso nos vamos al carajo y me temo que allá nos vamos, tanto si gobiernan unos como si gobiernan otros, porque el problema somos nosotros.
O texto do Bruno Torrano tem uma nota muito engraçada sobre trecho do livro do Aury que é muito brasilcore. Sério, <Com Einstein e a Teoria da Relatividade... sepultou-se de vez qualquer resquício dos juízos de certeza ou verdades absolutas, pois tudo é relativo>
A crítica idiota: https://t.co/h5BPabZMU7
Procurem um único argumento de autoridade ou desrespeito no texto.
De todo modo, volto aqui quando alcançar os 22 volumes escritos e tiver legitimidade para criticar nossos intocáveis. 😬
Quando vi quem era o destinatário da resposta, ficou melhor ainda.
"Quando eu recebo críticas de idiotas, eu fico até muito feliz. Porque é sinal de que somos diferentes. E eu não faço parte disso."
O melhor manual nacional para você compreender os debates contemporâneos sobre positivismo jurídico. Em pré-venda. Pelo tamanho e pela qualidade, não está caro.
https://t.co/Yws2MzVmb5
A conexão entre discursos garantistas e estamento burocrático é um ponto central para que compreendamos nossa justiça criminal, incluída sua seletividade.
https://t.co/rgCxM0A4Py