Te entiendo, yo por la era de Butter me había alejado, no porque ya no los quería sino que tenía tantas cosas en mi cabeza, la carrera y vida social que tenía, que poco a poco los he ido soltando. Vaya, llega a pasar esto en 2020 y me rompía a llorar.
Saben, no sé si esto va a sonar feo, pero creo que es la primera vez que lo confieso aquí para mí que los chicos hayan entrado al sm me hizo bien no quiero que piensen que estaba feliz porque se fueran, porque no fue así también me dolió muchísimo.
Pero con el tiempo entendí que esa distancia me ayudó a aprender a soltar un poco y a dejar de depender tanto emocionalmente de ellos. Antes dependía muchísimo de todo el contenido, de lo que hicieran o dejaran de hacer, y con el tiempo aprendí a vivir el fandom de una manera mucho más sana.
Por eso hoy, cuando pasa algo con lo que no estoy de acuerdo no siento que el mundo se me cae encima. Los quiero muchísimo pero también entiendo que son humanos que pueden equivocarse y tomar decisiones que no siempre nos van a gustar.
Y creo que muchas veces, sin darnos cuenta, idealizamos demasiado a los chicos. Quererlos también debería permitirnos verlos como personas reales, no como personas perfectas.
Saben, no sé si esto va a sonar feo, pero creo que es la primera vez que lo confieso aquí para mí que los chicos hayan entrado al sm me hizo bien no quiero que piensen que estaba feliz porque se fueran, porque no fue así también me dolió muchísimo.
Pero con el tiempo entendí que esa distancia me ayudó a aprender a soltar un poco y a dejar de depender tanto emocionalmente de ellos. Antes dependía muchísimo de todo el contenido, de lo que hicieran o dejaran de hacer, y con el tiempo aprendí a vivir el fandom de una manera mucho más sana.
Por eso hoy, cuando pasa algo con lo que no estoy de acuerdo no siento que el mundo se me cae encima. Los quiero muchísimo pero también entiendo que son humanos que pueden equivocarse y tomar decisiones que no siempre nos van a gustar.
Y creo que muchas veces, sin darnos cuenta, idealizamos demasiado a los chicos. Quererlos también debería permitirnos verlos como personas reales, no como personas perfectas.