Para mí cuando alguien genera cosas lindas hay que decírselas. Naturalizar eso: decirle el bien que hace y no se da cuenta. Convertir eso en una forma de comunicación
Nunca le ruegues a un hombre que sea padre de su hijo.
No supliques que llame, no lo persigas para que aparezca ni le recuerdes los momentos que deberían importarle. Si puede alejarse de su propia sangre, si puede cerrar los ojos cada noche sabiendo que su hijo está creciendo sin su amor, sin su guía, sin su presencia, ese fracaso no es tuyo, es de él.
Y entre tanto caos emocional, un día desperté y entendí que amar no significa soportar lo que te lastima solo por miedo a soltar. El amor no viene a quitarte la paz ni a hacerte sentir menos. No importa si es pareja, amistad o familia; cuando algo deja de hacerte bien, también es válido alejarse. Y ese día entendí que lo que estaba viviendo ya no era amor, sino apego a algo que me hacía daño. Ahí empezó mi verdadero proceso de soltar.