El 5 de agosto de 2006, Stéfano Palermo -hijo de Martín- falleció a las pocas horas de haber nacido.
El 6 de agosto, hace 19 años, el Titán pidió jugar y le metió 2 goles a Banfield.
Pocos días después, se tatuó el nombre Stéfano en su brazo izquierdo. Y luego, en cada gol que anotó hasta que se retiró del fútbol profesional, se tocó el corazón, mostró el tatuaje y se lo dedicó al cielo. En la foto pueden ver con claridad la marca que lleva grabada eternamente en su brazo.
Lo que hiciste por Boca no se olvida en la vida.