el que cuida también necesita que le cuiden
el que da sorpresas también necesita recibirlas
el que piensa en todo el mundo también necesita que piensen en el
Podrán reemplazar mi persona, pero amas mi compañía, mi manera de ver la vida, mi manera de hacer feliz, mi lealtad y bondad. Yo doy mucho por que soy mucho, si me quieres fallar hazlo, pero recuerda que aquí no pierde el que da, pierde el que no sabe valorar.
Antes de derramar lágrimas por un hombre, detente un momento y mira con claridad lo que realmente ha aportado a tu vida, lo que ha hecho por tí y, sobre todo, la manera en que te ha tratado. Después pregúntate si de verdad merece verte sufrir así.
Llega un momento en la vida en que dejas de buscar a quién sabe impresionarte y empiezas a valorar a quién sabe cumplir su palabra. Porque la coherencia, la responsabilidad afectiva y los hechos terminan siendo mucho más atractivos que cualquier discurso bonito.
Imagínate que me rompiste el corazón sin saber que yo le pedía a Dios que te hiciera mejor hombre, que te liberara de todos tus problemas y te hiciera la vida un poco más fácil