el peor tipo de hombre no es el infiel es el que finge ser un buen hombre, pero en realidad es un mentiroso, manipulador y un maestro en hacerse la víctima
El cómo te vas de la vida de alguien importa y mucho. No es lo mismo una despedida haciéndole justicia a lo vivido que mostrar una total indiferencia hacia la historia compartida. Los duelos son procesos naturales y nadie tiene que permanecer donde no quiere, pero siempre está la opción de proteger al otro o hacer más daño del necesario por una falta de cuidado absoluta. Y se nos olvida
Me quedé esperando un "te extraño", un "vamos a hablar" o al menos un "espero que estés bien". Esperé una señal, por mínima que fuera, pero tu silencio absoluto fue la respuesta más clara y dolorosa que me pudiste haber dado: jamás te importó tanto como a mí.
Si ayer te aguantaste las ganas de no hablarle, hoy también lo vas a lograr y mañana igual y un día te dejará de importar, te dejará de doler y la vida te habrá enseñado que las personas se van y si no vuelven es porque no era para ti. No te aferres. Suelta... deja ir. Tú puedes.
Qué triste es descubrir que una de las lecciones más amargas e injustas del corazón consiste en aceptar que, por extraordinario que haya sido el amor, el cariño o la conexión, algunas personas pueden volverse desconocidas de un día a otro.
Nacida para decir: “Hablemos una última vez. Intentemos arreglarlo, busquemos una solución.”
Obligada a irme en silencio. No porque quisiera, sino porque entendí que no puedes luchar por dos personas. Hay quien no sabe hacerlo y hay quien, simplemente, no quiere lo mismo que tú.
Pocas veces se habla de la mujer que tuvo que reconstruir su vida desde cero después de una experiencia que la marcó profundamente. Perdió tranquilidad, estabilidad y tiempo valioso que jamás podrá recuperar. Mientras tanto, la otra persona siguió su camino sin comprender por completo el impacto de sus acciones. Aun así, ella encontró la fuerza para levantarse, sanar sus heridas y volver a creer en sí misma. Su historia no es de derrota, sino de valentía, resiliencia y amor propio
No siempre hice lo correcto.
A veces herí sin querer, otras veces porque no supe manejar lo que sentía.
Hoy lo reconozco sin excusas.
Porque querer ser mejor también es una forma de sanar.
El cómo te vas de una relación también habla de quién eres. Si cuidas la despedida o no, si tienes en cuenta la vulnerabilidad del otro o la ignoras y si respetas lo vivido hasta el momento y a pesar de la distancia. Nunca dejamos de conocer a una persona y la ruptura es un buen contexto donde comprobar si se aleja alguien que merece la pena o todo lo contrario