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🚨 WOW! Charlie Kirk NAILED IT when this woman tried defending Islam. We miss him.
WOMAN: I'm worried about Islamophobia!
KIRK: Are you Muslim?
WOMAN: Yes.
KIRK: What is the best model for a Muslim country? Do you enjoy not having to cover yourself in public?
WOMAN: Yeah, I guess.
KIRK: So you don't like Islam very much, then? Because majority of Islamic countries would require you to have full garb in public.
WOMAN: That's not fair to say that.
KIRK: You literally could not dress like this in the streets of Riyadh, as a woman. This is way too provocative, way too much skin. You, as a woman, you don't have freedom of speech, you can't run for public office, you can't own property.
"Islam is against Western values, it's incompatible with Western values, and we in the West actually think you should have the rights that you have right now, to speak, and to be able to show, you know, the skin you show here, and, you know, be able to have a happy life!"
🫳🎤
Hay quienes llevan años edulcorando la barbarie a través de textos “académicos” y posturas supuestamente neutrales (como si, ante tiranías criminales, se pudiera ser neutral). Siempre fueron, en realidad, siervos de un sistema que persigue, secuestra, tortura y asesina a sus connacionales. Un sistema que destruyó la democracia primero y la República después mientras ellos trataban de “radical” a quienes denunciábamos esas atrocidades y rechazábamos sus absurdos postulados donde sugerían que vivíamos en una “autocracia competitiva” o cualquier otra —errada— definición que suavizara la verdad.
El problema, según sus largos y rebuscados textos, era la oposición “extremista” porque pretendía vivir en democracia, nunca la tiranía que la negaba. En sus entrevistas sugerían que el chavismo violaba derechos humanos porque “no les quedaba de otra” ante un país que salía a las calles. En sus reuniones aseguraban que todo era responsabilidad de las sanciones y no de la cleptocracia delincuencial chavista (de todo el chavismo, incluyendo a sus hoy amos, los Rodríguez). La responsabilidad siempre era de la víctima, jamás del victimario.
Ya muchos sabíamos la razón de todo ello. Sabíamos que eran piezas del régimen. Sabíamos que su trabajo era mantener el statu quo, y para ello debían vender como correcto el oprobio e incorrecta la libertad. Pero esta semana ha sido especialmente reveladora; muchos de ellos decidieron dar la cara y mostrarse como tal. Como lobistas, como propagandistas e incluso como co-carceleros de los inocentes presos políticos. No sé si no les quedó de otra, o simplemente es parte “del juego”. Pero allí están, mostrándose como lo que son, aunque seguramente luego volverán a hablar como “intelectuales”, como “profesores” o como “analistas”. Ya no importa, claro. Si hasta hoy no tenían credibilidad alguna, mañana lo tendrán menos.
Yo solo puedo decir, como politólogo, que veo caras y acciones que solo me generan desprecio y desilusión. Pero, así como esos, hay mucho otros colegas que, incluso a costa de muchas cosas, no cedieron como otros. No se volvieron parte de la tiranía. No pusieron sus conocimientos al servicio de la peor enfermedad que ha padecido Venezuela en su historia.
Como profesional tendré memoria. Como ciudadano, más. Siempre.
Por alguna razón, a María Corina Machado se le ha impuesto un escrutinio ideológico como si se tratara de una candidata a una elección en algún país nórdico, y no una líder en un contexto de guerra abierta contra el narcotráfico y el crimen organizado. Una rigurosidad que se le aplica a ella como no se le aplica a absolutamente ningún líder de la derecha en ningún país del hemisferio.
Es tan irracional que mi única forma de explicarlo es que detrás de estos esfuerzos está el régimen chavista, con el propósito de minar sus relaciones con aliados naturales.
Es irracional porque, pese a que estamos en guerra, pese a que todo su equipo ha sido encarcelado, exiliado o asesinado; pese a que su patrimonio ha sido liquidado, su familia ha sido acosada y ella ha sido sometida (y agredida y amenazada); para algunos lo que importa es con quién se tomó una foto hace 15 años o qué opina sobre determinada cuestión cultural. Y a partir de ello alzan unas campañas obsesivas y difíciles de explicar si no hay fondos detrás.
Y lo hacen algunos que pretenden al mismo tiempo perfilarse como aliados de la lucha contra el régimen chavista. No lo son. No lo son cuando ignoran la realidad de María Corina Machado para crear relatos a partir de información limitada o sin contexto. ¿Y cuál es la realidad de María Corina que esta gente no cuenta? Que ella fundó el primer partido anti-socialista en la historia de Venezuela. Que fue la primera en insertar en la discusión política venezolana, en buen tono, la palabra capitalismo. Que fue la primera cuyo partido, Vente, empezó a formar jóvenes en todo el país, en zonas rurales y pobrísimas, en torno a las ideas de Mises o Hayek. Que fue la primera en decirle a Hugo Chávez, en su cara, que expropiar era equivalente a robar. Que fue la primera en recorrer Venezuela hablando de la importancia del empresario, de la propiedad, el valor del trabajo y la sacralidad de la libertad individual. Pero más allá de eso, y en cuanto a lo que más importa en esta guerra, es la única líder en la oposición venezolana que no ha pactado con el chavismo, que no ha permitido que su movimiento sea permeado por la corrupción, que ha sacrificado su patrimonio, su familia y su integridad física —sin tener que hacerlo y pudiendo haber optado por una vida cómoda en Nueva York o Madrid. Que lo ha arriesgado absolutamente todo —literalmente todo—, por esta causa. Y, a este punto, es una de los pocos liderazgos latinoamericanos con relaciones excepcionales con el presidente Trump (se comunica ahora con él a través de su número personal); pero que además guarda excelentes vínculos con Vox en España, Meloni, Javier Milei, Santiago Peña, Daniel Noboa, José Antonio Kast, Orban, etcétera... Sin embargo, a ella, solo a ella, se le aplica un cálculo ideológico que absolutamente ningún otro líder sufre —y eso que ellos no viven, ni remotamente, el contexto existencial de Venezuela.
Digo que solo a ella se le aplica esa rigurosidad que no le corresponde a otro líder de la derecha de la región, porque, de aplicarse, ninguno —o muy pocos— pasarían la prueba.
A ver: Donald Trump fue demócrata; donó a los Clinton. Su postura frente al aborto no es rígida (lo apoya en ciertas excepciones) y le ha pedido a su partido que relaje su posición frente al tema. Asimismo, su administración ha ampliado el acceso a la fertilización in vitro. Milei no es precisamente conservador; Bukele procede de la extrema izquierda salvadoreña (FMLN) y simpatizó en algún momento con Hugo Chávez. Y, sobre lealtades y afinidades, que también es un punto de discusión estos días: JD Vance llegó a criticar fuertemente al presidente Trump. Puedo seguir con ejemplos menos circunstanciales, que demuestran que, además, hay algo que en el mundo no solo es legítimo sino valioso y deseable: la gente cambia de opinión. Verbigracia, varias de grandes referencias personales, como Fernando Sánchez Dragó, Raymond Aron, Antonio Escohotado, Jean-François Revel, Oakeshott, ¡o el mismo Vargas Llosa!, provinieron de la izquierda. Muchos de los mejores conservadores son los conversos, porque pocos conocen el monstruo como aquellos que lo vivieron —pero este es otro tema, claro.
En fin, no todos son ejemplares frente al reclamo conservador (o de derecha en general) —no todos cumplen a rajatabla con las exigencias doctrinarias de unos u otros, porque además puede que sea algo imposible. Pero a casi todos los apoyamos decididamente, porque la mayoría, al menos eso quiero pensar, sabemos que a lo que nos enfrentamos, sobre todo en Latinoamérica, trasciende los caprichos ideológicos y culturales. Hablamos de la guerra contra el narcotráfico, el crimen organizado y el terrorismo. Y todos son infinitamente superiores a sus contrincantes en la izquierda.
Ya llegará el día, Dios quiera pronto, en el que en Venezuela sea un país ordinario donde podamos abocarnos a discutir temas como las drogas, la eutanasia o los diferentes pronombres. Mientras, nuestra guerra, la de nosotros —a quienes nos han matado gente, secuestrado hermanos o acosado familia—, es existencial.
Una guerra por vivir. Una guerra por ser libres.
Y, quienes intentan sabotearla, día y noche, a este punto es claro: juegan para el régimen.
No hay otra explicación.
La máquina de impedir
Luis Carlos Díaz
Hay un tipo de actor político, social y mediático que no propone nada, no arriesga nada y no lidera nada, pero intenta hundir a los demás.
Se le puede llamar "la máquina de impedir".
Su lógica es simple: siempre hay una excusa para frenar. Siempre hay un “pero”. Siempre hay para ellos un momento equivocado, una forma incorrecta y, en el fondo, una persona que es inaceptable.
No querían que María Corina Machado participara en el debate de candidatos.
No la querían tampoco en la primaria opositora. Incluso intentaron sabotear la primaria retirando colaboradores, atacando el proceso, negando centros de votación y dejando de repartir material electoral el propio día de la elección. Básicamente operaron en contra de la voluntad popular.
Cuando ganó la primaria, entonces no la querían participando ni liderando.
Cuando anunciaron su inhabilitación en radio, algunos respiraron aliviados porque el chavismo les había hecho el favor de librarse de ella. Apostaron a que llamaría a la abstención.
Luego insistió en la participación política y entonces dijeron que no debía ser parte de la elección del candidato unitario, porque “hacía falta alguien potable” para la dictadura.
Incluso se le impuso a Rosales inscribiéndolo de espaldas al país y bajo acuerdo con el chavismo. Eso fue impopular y no les funcionó.
Cuando el candidato finalmente fue Edmundo González, tampoco les gustó porque le mostró su apoyo y se escapó del grupo político que creía que lo tenía controlado.
Luego no la querían haciendo campaña en la calle.
Cuando hizo campaña, fueron indiferentes cada vez que había represión y represalias contra los que ayudaron en el recorrido por el país. Nuevamente le dieron la espalda a quienes dieron su libertad y su vida por la causa.
Después no la querían contando votos.
Cuando se contaron los votos y se demostró el fraude, el robo electoral de Amoroso, Jorge Rodríguez y Maduro, la culparon por "no haber negociado antes de las elecciones", como si se hubiese podido. La narrativa victimista que inventaron es que forzaron al chavismo a robarse la elección porque eran "opositores radicales". Como si se pudiese ser moderado frente a la tortura, las desapariciones, el crimen y la corrupción.
Poco después se indignaron porque el comando no quiso perder las pruebas del fraude regalándolas al saco vacío e ilegítimo del Tribunal Supremo de Justicia.
Cuando protestó en la calle, se quejaron por incitar la violencia.
Cuando dejó de protestar, la llamaron impotente por no conducir la indignación popular.
Cuando pasó a la clandestinidad, la llamaron cobarde y le reclamaron que no diera la cara.
Cuando salió a Oslo, el problema fue que se fue. Así de simple. Porque nada les basta, sobre todo porque un Nobel de la Paz la puso a jugar en otra liga.
En esa liga lloraron también por el destino de una medalla que ni siquiera les pertenece.
Porque para la máquina de impedir:
Nunca es suficiente.
Nunca es correcto.
Nunca es el momento.
Ese grupo no está preocupado por la estrategia, los costos, ni la transición. Está cómodo con el bloqueo institucional porque se vende como el mediador. Vive mejor criticando la voluntad de quien enfrenta a la dictadura que asumiendo el riesgo de derrotarla. Critica que se hable de una lucha existencial, pero le incomoda la existencia de los disidentes que insisten en ser libres.
No buscan construir una alternativa democrática, sino bloquear sistemáticamente cualquier paso que implique riesgo, liderazgo o cambio real.
Bajo una apariencia de crítica racional, trabajan activamente para frenar toda posibilidad de transición democrática en Venezuela. No arriesgan y no buscan opciones. Prefieren a Delcy, a Jorge, a quien sea, lo que sea, menos la libertad que todos quieren, para no perder migajas de poder, para no perder contactos con embajadas ni financiamientos por apaciguar.
Repiten una conducta política reconocible: la negación constante, el veto permanente y el sabotaje disfrazado de prudencia. Incluso blanquearon la dictadura recomendándole a familiares de presos políticos que no visibilizaran sus casos. Que no denunciaran en público la injusticia.
Escogen la inercia cómoda antes que el costo de enfrentar a la dictadura. Y se hacen llamar cívicos. Y se hacen llamar humanitarios. Y se autodenominan “moderados”. Como si se pudiese ser moderado frente al narcotráfico y los crímenes de lesa humanidad. Eso sí, para una transición piden espacios, cuotas y dicen representar a quienes no le rinden cuentas de sus operaciones con el poder.
La máquina de impedir no quiere democracia con conflictos cotidianos. Tampoco quiere liderazgo ni decisión. Por eso tampoco deliberan. Por eso son la "oposición que no se opone a nada" en el parlamento bufo del chavismo. Por eso negociaron curules sin tener votos suficientes para unos cargos que ni siquiera existen en la Constitución.
Prefieren su parálisis elegante, el comentario cínico y la dictadura eterna acompañada del “yo lo advertí”.
Así van por la vida: no luchando por un cambio, sino asegurándose de que nunca ocurra.
Pero ocurre.
@gatorgar More important than going to a church (it's important, don't take me wrong), is starting an honest, open and intimate relationship with Jesus. He's already touched your heart, so wherever you go make sure that's nurtured. God doesn't need protocols, just a humbled heart.
No hay manera de que en el hemisferio se puedan creer que en Venezuela hay 2.229 detenidos en protestas, según Maduro, que son "terroristas".
Nadie creyó tampoco que los 120 niños, niñas y adolescentes presos fuesen "terroristas" o estuviesen "drogados con captagon", como han acusado las autoridades. Pueden decirlo jueces, fiscales y medios estatales, pero no es verdad y no hay quien se lo crea en el mundo libre.
Lo mismo ocurre con los asilados en la embajada de Argentina, bajo la custodia de Brasil: nadie se puede creer que el equipo de campaña de María Corina Machado, que lo que hizo fue ganar unas elecciones con las peores condiciones de la historia del país, sean "terroristas" o estén planificando acciones violentas.
¿Qué violenta va a ser la gente que apostó todo, hasta su libertad, para mantener la ruta electoral, civil y de resistencia democrática en una campaña con tanta persecución y censura?
La narrativa oficial tiene muchos agujeros e inconsistencias que multiplican los reclamos en espacios diplomáticos internacionales. Es un relato más cercano al delirio porque niega la realidad concreta que estamos viviendo.
Por cosas así es que @AntonioGuterres, desde la ONU, decidió hacer público el informe del Panel de Expertos Electorales. Por esto es que el Centro Carter ha dado sus explicaciones de lo ocurrido. Por esto es que en la OEA no se dejan de reclamar los abusos contra la población civil, que debe pararse. Por este nivel de horror es que la Unión Europea no compra el discurso oficial y exige la verdad sobre los resultados del 28 de julio.
No es poca cosa que la narrativa esté fuera del control del aparato de propaganda estatal en un momento como este. La gente se ha mantenido viviendo en la verdad y en ella la acompañan numerosos países y mecanismos de protección, que deben hacer mucho más aún para que haya democracia, paz y justicia en el país.
Llamar "terroristas" a los opositores solo demuestra que sí hay criminalización de la disidencia, que sí hay persecución y que se quiere evitar lo que todos saben: que Edmundo González, María Corina Machado y millones de venezolanos lograron enfrentarse a un sistema electoral controlado completamente por el chavismo y ganarle, al menos por lo que indican las actas acccesibles mesa por mesa emitidas por las máquinas de votación.
La represión debe detenerse para que el país y la región entren en otra etapa.
A los venezolanos,
Edmundo González Urrutía, Presidente electo de Venezuela ha salido del país y se encuentra en España.
A partir de nuestra histórica victoria del 28 de julio de 2024, el régimen desató una brutal ola de represión en contra de todos los ciudadanos, calificada como terrorismo de Estado por la CIDH, la cual incluyó todo tipo de ataques contra el Presidente electo y su entorno.
Su vida corría peligro, y las crecientes amenazas, citaciones, orden de aprehensión e incluso los intentos de chantaje y de coacción de los que ha sido objeto, demuestran que el régimen no tiene escrúpulos ni límites en su obsesión de silenciarlo e intentar doblegarlo.
Ante esta brutal realidad, es necesario para nuestra causa preservar su libertad, su integridad y su vida.
Esta operación del régimen y sus aliados, es una evidencia más de su carácter criminal, que los deslegitima y hunde, cada día más. Pero, una vez más, se equivocaron. Su intento de golpe de estado a la Soberanía Popular no se va a concretar.
El 10 de enero de 2025, el Presidente Electo Edmundo González Urrutía será juramentado como Presidente Constitucional de Venezuela y Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional.
Que esto quede muy claro a todos: Edmundo luchará desde afuera junto a nuestra diáspora y yo lo seguiré haciendo aquí, junto a ustedes.
Serenidad, coraje y firmeza!
Venezolanos, esta lucha es HASTA EL FINAL y la victoria es nuestra.
Hoy el TSJ de Venezuela termina de consolidar el fraude. El régimen de Maduro obviamente acoge con entusiasmo su sentencia que estará signada por la infamia. No hay duda que estamos frente a una dictadura que falsea elecciones, reprime al que piensa distinto y es indiferente ante el exilio más grande del mundo solo comparable con el de Siria producto de una guerra.
He visto a los ojos a miles de venezolanos que claman democracia su patria y que hoy reciben un nuevo portazo. Chile no reconoce este falso triunfo autoproclamado de Maduro y compañía.
Seguro por nuestra postura recibiremos (como es costumbre) insultos por parte de sus autoridades. No saben que como decía Huidobro “el adjetivo cuando no da vida, mata”, y ellos han asesinado la palabra democracia.
La dictadura de Venezuela no es la izquierda. Es posible y necesaria una izquierda continental profundamente democrática y que respete los derechos humanos sin importar el color de quien los vulnere. Un progresismo transformador que mejore las condiciones de vida de su pueblo construyendo comunidad en vez de individualismo, encuentro por sobre polarización. Hacia allá caminamos en Chile.
Mis respetos a todo el pueblo venezolano que lucha por la democracia, la justicia y la libertad.
@MiguelMaestroIA Miguel: no es para alquiler de vehículos, es la entrega de uno comprado. Se hace la compra y todo el papeleo en la web https://t.co/W0Pxb8PdIX y se coordina para que te entreguen en una de estas torres. Al verificar tu identidad te entregan un token que usas tal como se ve aquí
Hoy salimos a encontrarnos en las calles de Venezuela.
Con el orgullo de ser Venezolanos.
Con la satisfacción de haber logrado la victoria.
Con la determinación de que nadie podrá robarnos lo que logramos.
Con la confianza de que prevalecerá la verdad que el mundo entero ya reconoce.
Con organización, disciplina y en paz, porque somos parte de un movimiento cívico histórico.
Con el corazón abierto porque hemos unido a un país para todos los venezolanos.
Con nuestros hijos, nuestros padres y nuestros hermanos, porque está lucha es para tener a toda nuestras familias unidas en Venezuela.
Con nuestra bandera, símbolo de nuestra LIBERTAD!
De la mano de Dios, porque ÉL ha guiado esta travesía y ha abierto los caminos.
Hoy tenemos más fuerza que nunca.
Seguimos avanzando hasta el final.
Nos vemos ahora en un abrazo que nos UNE A TODOS!
VENEZUELA SERÁ LIBRE!
Venezuela y el mundo entero saben que la violencia es el último recurso del régimen de Maduro.
Ahora, tras la contundente e inapelable victoria electoral que logramos los venezolanos el 28 de julio, la respuesta del régimen es el asesinato, el secuestro y la persecución.
Alerto al mundo sobre la escalada cruel y represiva del régimen, que hasta hoy cuenta con más de 177 detenciones arbitrarias, 11 desapariciones forzadas y al menos 16 asesinatos en las últimas 48 horas.
Esa es la respuesta criminal de Maduro al pueblo venezolano que salió a la calle en familia, en comunidad, a defender su decisión soberana de ser libres. Esos crímenes no quedarán impunes.
A los familiares de los asesinados, a los presos, a los perseguidos, a los lesionados por defender la victoria electoral del 28 de Julio, les envío mi palabra de solidaridad y mi convicción de que vamos a consolidar la victoria que hemos obtenido.
Yo les he dicho que vamos hasta el final y ¡vamos hasta el final! Ahora tenemos un nuevo motivo: el sacrificio que ustedes hacen y han hecho. Los amo.