Jjajaja, la primera que toca este extraterrestre y pone un mano a mano que termina en penal. No hay nadie más grande que Lionel Andrés Messi. Nadie me ha dado tanto como él. Necesitaría 100 vidas para devolverle todo.
La del Chelo era gol
La falta no era roja
Y los 9 minutos adicionados que se los metan en el orto
A gimnasia lo cagan siempre y nunca pasa nada
Váyanse todos a la concha de su madre y aguante el lobo
- El hundimiento del Belgrano fue un acto de guerra o un crimen??
+No no, el Belgrano estaba en combat, fue un acto de guerra
Falso, el Belgrano no navegaba en zona de guerra cuando lo hundieron, que un MINISTRO DE DEFENSA justifique a Thatcher HOY es un insulto a la patria
Hay un grave problema si Argentina, como país que vive bajo un régimen democrático-liberal, no puede consensuar en que está mal derrocar a un gobierno legítimo para después trasgredir todo derecho civil-humano, esto es: torturar, violar, matar y secuestrar bebés. Muy difícil así.
Ni siquiera me voy a meter en la parte más profunda sobre el golpe de 1976, quizás mañana. Acá simplemente se realza el hecho de que las atrocidades se suelen minimizar con el “combate al terrorismo”. Poniéndome incluso adentro del discurso de Feinmann, si el golpe tuvo “legitimidad” alguna en su lucha contra la subversión, la perdió por completo cuando decidió que era moralmente correcto torturar con electricidad a mujeres embarazadas o drogar personas para tirarlas de aviones al Río de la Plata.
Discúlpenme, a mi no me criaron para ser un hijo de puta. Ni mi familia, ni mi religión ni mis amigos tampoco.
Gracias a dios vuelve el fulbito. Ya no hará falta estar a solas con nuestros pensamientos. Llenaremos vacíos con desilusiones y alegrías y fallos arbitrales bochornosos.
1️⃣ Derrocar a un dictador suena moralmente justo. Nadie llora por un tirano. Pero el derecho internacional no se construyó para proteger a los buenos, sino para contener a los poderosos. Por eso prohíbe la fuerza casi sin excepciones: no porque ignore la injusticia, sino porque sabe que, si cada país decide a quién “liberar” a balazos, el mundo vuelve a la ley del más fuerte.
2️⃣ El problema no es Maduro. El problema es el precedente. Cuando la fuerza militar se usa para cambiar gobiernos sin reglas claras, la soberanía deja de ser un límite y se vuelve un estorbo. Hoy es “derrocar a un dictador”; mañana será “corregir una elección”, “proteger intereses”, “restaurar el orden”. El derecho no absuelve dictaduras, pero tampoco legitima cruzadas unilaterales.
3️⃣ La pregunta incómoda no es si un tirano merece caer, sino quién decide cuándo y cómo. Porque la historia enseña algo brutal: sacar al dictador es fácil; construir justicia después, no. Y cuando la legalidad se rompe en nombre del bien, casi siempre lo que sigue no es libertad, sino caos, violencia y nuevas víctimas. El derecho existe para recordarnos eso, incluso cuando incomoda.
Ahora que seguramente se venga una suelta de pelotudos como éste, no está de más recalcar una obviedad:
Está mal robarse una elección, esconder las actas y falsear un resultado para quedarse antidemocráticamente en el poder.
Está mal bombardear otro país porque querés cambiar a su presidente, independientemente de lo antidemocrático que ese presidente sea. No motiva el ataque la falta de democracia, como se puede ver en el trato preferencial del que gozan todos los regímenes antidemocráticos aliados de EEUU, lo motiva la intención de quedarse con los recursos naturales de Venezuela. Imperialismo puro y duro.
Estas dos afirmaciones no son contradictorias entre sí y deberían ser principios básicos para cualquiera que defienda la democracia y la soberanía de los países latinoamericanos.