Al despuntar el alba, me desayuné con un croissant y la novedad de que justo ayer se otorgó un nuevo Nobel de Literatura. Busqué presuroso una muestra de su talento y he aquí que me topé con esta gema:
Acicateado por el ejemplo, decidí darle rienda suelta a mi pluma para componer un soneto que se erige como una mélange de los tópicos abordados junto con vagos ecos de las técnicas compositivas empleadas por su autora. Helo aquí:
@UnLibroPorMes@CarlosOlivoV En lo que a mí respecta, mi benemérita pluma se decanta —sine ira et studio— por “azulado”, “azulino”, “azulenco” y hasta “azulillo”.
@RealAquilae@argentinaindex Escribir “califato” y “primer mundo” en una misma frase es incurrir en un flagrante oxímoron. Y “república bananera” y “tercer mundo” entraña una redundancia; un truismo; un pleonasmo, una perogrullada. Notable el tipo de analfabetos que produce tu primer mundo, che.
@Lord_Fermor Felicítote, che Fermor. Clara muestra de que se puede hacer gala de erudición sin caer en la burda tentación de usar y abusar de las nuevas tecnologías. En cuanto a mí, siete años ha que aludí con sutileza a estas mismas líneas del vate celta. Helas aquí:
https://t.co/tPSeiQrYDK
La versión enmendada, entonces, quedó así:
“A través de los vórtices de la candente arena,
vi avanzar una bestia reptando con desdén.
Presagiaba agonía, muerte, silencio, pena
y arrastrando su cuerpo nacer quiso en Belén.”
Le atribuyen a Roberto Alifano una serie de anécdotas sobre Borges en relación con Jorge Bergoglio, antes de que éste fuese ordenado sacerdote. Acaso el comentario más notable sea el que se refiere a la fe. Comenta Georgie: «he observado que tiene tantas dudas como yo» (sic).