Al final, uno solo quiere a alguien con quien compartir lo que le pasó durante el día y sentir que del otro lado hay interés genuino. Que escuche, pregunte, se ría contigo y disfrute hasta de las historias más simples.
Empiezo llorando por estrés y termino llorando por todo: mi familia, mis errores, las personas que perdí, el miedo a que me abandonen, mi cuerpo y todo lo que llevo dentro.
Nunca me sentí tan mal emocionalmente como me estoy sintiendo últimamente, y si me preguntan cuál es el motivo, les juro que no lo sé. Es una acumulación de cosas que me preocupan, estoy cansado de todo.