Honor a México, nada que reclamarle a este equipo. Se dejaron la vida en la cancha e ilusionaron a toda una nación, mostrándonos que, aunque no se tengan grandes nombres, el trabajo serio y unido da frutos. Ojalá que el país se dé cuenta que lo que se vivió ahí en la cancha también se puede vivir en la vida ordinaria de este país tan sufrido. Un corazón, un alma.
¡Viva México!
Jesucristo antes de curar a alguien le preguntaba si quería ser sanado.
Porque sanar implica cambiar y no todos estamos dispuestos a soltar aquello que nos enferma.
Jesús no le preguntó a Pedro: «¿Por qué me fallaste?».
Le preguntó: «¿Me amas?».
Dios no empieza por tu pasado, sino por aquello que todavía puede nacer en ti.