🔴 Ministro Louis de Grange, no es momento de disminuir la frecuencia del transporte público.
Miles de personas deben seguir trabajando pese a la lluvia. No es razonable obligarlas a esperar más tiempo bajo el agua ni viajar de pie en buses o metros repletos en plena emergencia climática.
En situaciones como esta, el transporte público debe reforzarse, no reducirse. Lo otro es autorizar teletrabajo.
Subieron $500 por litro. Ahora prometen bajar $100, y lo consideran una gran noticia.
Toman al país por idiotas.
Bueno, si resultaron electos, quizá tienen razón.
Hoy no solo perdió el gobierno y el PDG, sino también, una forma de hacer política. Una forma basada en la mentira, en la manipulación y en la irresponsabilidad, para satisfacer objetivos que poco le importan a la ciudadanía. ¿Cuál será la próxima mentira del gobierno? Te leo
KAST vs KAST
Hay algo profundamente enternecedor en ver a José Antonio Kast enfrentarse al Estado como quien pasa años insultando a un piloto… hasta que un día le entregan el avión. Resultó que despegar no era lo mismo que gritar desde el aeropuerto.
Durante años, —Kast candidato— fue una mezcla entre comentarista de matinal, administrador furioso de WhatsApp y profeta del apocalipsis nacional. Todo era culpa de alguien más, del gobierno de turno. Si subía la bencina, era incompetencia criminal. Si aumentaba la delincuencia, había que sacar tanques. Si el crecimiento era mediocre, Chile estaba a minutos de convertirse en Venezuela. El país siempre parecía al borde del colapso y sólo él, armado de una cuenta de X y una indignación industrial, podía salvarlo.
Pero ocurrió la tragedia menos prevista por el kastismo: ganó.
Y ahí apareció —Kast presidente—. Un hombre que pasó años criticando cada decisión de gobierno y que, al llegar al poder, descubrió que administrar un país exige algo más complejo que escribir “INACEPTABLE” en mayúsculas.
“El problema de Kast nunca fue la falta de convicción. Fue el exceso de simplificación”.
Gobernó durante años un país imaginario donde los problemas se resolvían con voluntad, slogans y frases diseñadas para viralizar.
La seguridad, por ejemplo. En campaña parecía protagonista de serie de Netflix: “Plan Escudo”, “Operación Frontera Final”, “Tolerancia Cero”. Faltaba apenas un tráiler con explosiones y música épica. Pero una vez en La Moneda, el libreto chocó con un detalle incómodo: no había plan, ni suficientes carabineros, ni inteligencia, ni presupuesto mágico, ni botón rojo para expulsar migrantes por Bluetooth.
Entonces el hombre que pedía militares en cada esquina comenzó a hablar de “coordinación institucional”, “limitaciones jurídicas” y “evaluaciones técnicas”. Traducido: descubrió exactamente las mismas restricciones que ridiculizaba cuando gobernaban otros.
La hipérbole como programa.
Quizás el momento más honesto del kastismo fue cuando explicó que sus promesas de expulsiones masivas eran una “metáfora”. Qué maravilla conceptual. La cuenta regresiva no era literal. Las promesas eran simbólicas. El reloj era poético. El plan migratorio era realismo mágico.
Porque —Kast candidato— era un hombre de certezas absolutas, —Kast presidente—, en cambio, parece un alumno justificando un trabajo que no alcanzó a terminar.
El enemigo era el estado… hasta que conoció sus comodidades.
Durante años criticó el uso de recursos públicos con fervor franciscano. Y sin embargo, bastó cruzar la puerta de La Moneda, su nueva casa, para enamorarse rápidamente de las bondades del aparato estatal. Resultó que el Estado opresor también tiene comedor, chofer, residencia y vajilla fiscal y puede organizar almuerzos a sus amigos con cuenta al erario.
El mismo hombre que denunciaba nepotismos hoy sonríe orgulloso mientras celebra el ascenso político a diputado de su hijo y sobrinos como si gobernar Chile fuese una pyme familiar.
Y qué decir de los ministros. Kast exigía renuncias antes de los cien días cuando era oposición. Pero gobernar tiene esa extraña costumbre de convertir a los “ineptos” en “equipos que necesitan tiempo”. El desempleo no desapareció con discursos. La economía no reaccionó a hashtags patrióticos. Y el Estado no se administró como un live de TikTok.
Kast, el presidente que jamás habría votado por sí mismo.
Lo más irónico del gobierno de Kast es que su opositor más feroz sería el propio Kast de hace tres años. El candidato viviría destrozando al presidente en X desde las siete de la mañana. Lo acusaría de ineptitud, tibieza, improvisación y excusas.
Y tendría razón.
Porque el gran descubrimiento de este gobierno no es que Kast haya cambiado. Es que siempre supo que gobernar era infinitamente más difícil de lo que gritaba. Pero la indignación daba votos y la complejidad no cabe en un tuit.
Al final, la verdadera metáfora no eran las expulsiones.
Era él.
@MisColumnas
El FIASCO del gobierno de Kast es realmente inaudito.
En 90 días destruyó la economía chilena.
Hoy nos enteramos; que no solo ha tomado medidas absolutamente descriteriadas.
Como endeudar a los chilenos con la eliminación INNECESARIA del MEPCO. Provocando un parón económico que el país no veía desde hace más de dos décadas.
Luego proponer regalarle a los Súper Ricos más de 4 mil millones de USD al año sin compensación alguna.
Lo que genera un ajuste draconiano para la clase media y baja.
Si no que ahora nos enteramos que Quiroz no puede sostener el estado sin endeudarse en más de 6200 millones de dólares.
Y para rematar nos enteramos que la GRAN promesa de campaña que era el déficit 0.
Que junto con la promesa incumplida de darnos seguridad y que fue la RAZÓN por la que hoy Kast está en la Moneda.
NO SE LOGRARÁ y que es OBVIAMENTE imposible de cumplir.
Ahora tratan los inútiles, los INEPTOS, que hoy nos gobiernan de buscar en Nicolás Grau, el ex ministro de Hacienda del presidente Boric a un falso culpable.
Haciéndole una AC que NO tiene ni pies ni cabeza según TODOS los ex ministros de Hacienda de distintos gobiernos y también por los abogados expertos en materia constitucional económica.
Que más decir, es todo tan burdo, tan rasca, tan falso.
Los chilenos fueron engañados por un grupo de frescos que NO tienen idea cómo gobernar.
Esto no es una METÁFORA.
Esto es una ESTAFA.
#GobiernoCriminalyCorrupto
Hace 23 años, Gloria Ana Chevesich sometió a proceso a Jorge Quiroz por la arista Gerens del caso MOP-Gate. Pasó dos noches en Capuchinos, fue acusado de estafa y luego de fraude al Fisco. En 2016, la Corte Suprema, lo absolvió de cargos.
#ToleranciaCero | El minuto de confianza de @tv_monica sobre el secreto bancario:"El que nada hace, nada teme. Claro, para control de identidad o revisión de mochilas, pero para flexibilizar el secreto bancario ahí, no"
💻https://t.co/Ox6C5F6K3w
Oye pero la acusación constitucional a Grau carece de seriedad si dos de los pelotudos que la presentan son estos personajes.
El weón que viajó en semana distrital y el otro que le pasaba su tarjeta de bencina a la esposa.
Chile, país de caras de raja.
[La Ley del Embudo] El mismo Estado que retiene fondos de las cuentas de las personas deudoras del CAE por urgencias fiscales, ha rebajado impuestos y multas a grandes grupos económicos incluso cuando estos han sido condenados por fraude al fisco. Es el caso de Julio Ponce Lerou, del caso PENTA (Délano y Lavín) y del grupo Fernández León, con rebajas por casi US$150 millones.