que no se nos olvide que no importa como íbamos vestidas, ni cuantos años tenemos, ni a que hora estábamos en la calle, aquí nos matan en cualquier circunstancia.
¡JUSTICIA PARA BLANCA!
Hoy, en el octavo centenario de la muerte, deseo recordar a un trabajador que se dedicó con gran fruto en la viña del Señor: San Francisco de Asís, a quien el propio Jesús pidió que reparara su Iglesia.