Empatía. Eso es lo que le falta a este ministro. No entiende el momento. No sabe que el es un importante funcionario público que está al frente de uno de los peores desastres vividos por Colombia. Nadie le dice que no pase tiempo con su familia. El tema es que el cree que irse de vacaciones estuvo bien por qué le debía tiempo a su familia. No se da cuenta del tamaño de su responsabilidad ni del dolor de la gente. Repito: es un ministro sin empatía por el dolor y la tragedia que viven los colombianos. Felices vacaciones, ministro. Que afortunado.